El secretario ejecutivo de la Mesa de la Unidad Democrática, Jesús "el Chúo" Torrealba, se dejó de rodeos y prometió que si ganan las parlamentarias van a derrocar a Maduro.
Claro que eso no es propiamente una noticia, pues tal ha sido el propósito de la oposición desde la noche del 14 de abril de 2013, y antes, con el comandante Chávez, desde la noche del 6 de diciembre de 1998. Sin embargo, es interesante la posibilidad de que la MUD asuma sin tapujos ese planteamiento como su oferta electoral, la promesa básica de venta, que llaman los publicistas.
Sería una oferta arriesgada, si se toma en cuenta el pasado reciente. En 2013, Henrique Capriles Radonski pretendió convertir unos comicios municipales en un plebiscito sobre el gobierno nacional y salió apaleado en el plano electoral y -lo peor del asunto- perdió (¿transitoriamente?) el liderazgo opositor en manos de los pirómanos.
Bueno, aun falta saber si eso que dijo "el Chúo" es la posición oficial de la MUD o son loqueteras muy suyas de él, como decían antes. No hay que olvidar que a "el Chúo" le dan unos arranques raros, tal vez meras remembranzas de aquellos tiempos en los que hacía el papel de marginal infiltrado en la sifrinita Globovisión. "Uno de los roles que le va quedando en la coalición es el de animador: él es el don Francisco de la MUD", dice el ácido Estrangulador de Urapal.
En todo caso, uno lee sus declaraciones acerca de lo que piensa hacer la MUD si gana las elecciones parlamentarias y siente un tufo a 12 de abril que llega hasta la siguiente cuadra. Queda clarísimo que planean desempolvar el decreto de Carmona para quitarle la cabeza a todos los poderes nacionales a punta de considerandos. Torrealba dice que, tan pronto sean mayoría, van a cambiar el Consejo Nacional Electoral, el Tribunal Supremo de Justicia, el Ministerio Público, la Contraloría General y, por supuesto, al rrrrégimen completico.
Mi politóloga principal, Prodigio Pérez, considera que si esa va a a ser la propuesta central de la MUD estarán asumiendo una actitud coherente, cosa no muy habitual en esa alianza.
Vaticina que bajo esa consigna lograrán aglutinar su votación en forma casi monolítica, pues a fin de cuentas, lo que quiere la mayoría de los opositores es tumbar al gobierno ya, sin medias tintas. Lo demás es gamelote argumental. "Aunque reniegan del golpe de abril, la verdad es que casi todos los escuálidos son estructuralmente carmoníacos", dice Prodigio.
Sin embargo, esta promesa única de venta tiene también sus contras, pues está demostrado que cada vez que se pone en juego la continuidad del proceso bolivariano, a la hora de las chiquitas, el chavismo también se compacta.
La repentina franqueza de "el Chúo" permite abrir un debate acerca de si una MUD ganadora en las parlamentarias se va a jugar la carta del referendo revocatorio en 2016. Después del platanazo del "plebiscito" de diciembre de 2013, los líderes se han mostrado ambiguos y evasivos. A veces dicen que sí, que "ya vamos por ti, Nicolás", y otras fantasean acerca de una constituyente, una enmienda constitucional, una destitución al estilo paraguayo o un secuestro en pijama, al estilo hondureño.
Promover el referendo es un escenario en el que la oposición tendría que luchar contra monstruos que ella misma creó. Llevan once años diciéndole a la gente que en 2004 ganaron el revocatorio, pero que se los robó un cisne negro y un hacker ruso; y llevan más o menos el mismo tiempo repitiendo que firmar para solicitar un revocatorio es prácticamente igual a ponerse una soga al cuello... ¿Con qué argumentos vendrán ahora a pedir que su gente se movilice de nuevo para eso?
Mi segunda politóloga, Eva Ritz Marcano, comenta que lo del secretario de la MUD son bravatas distraccionistas, pues al hablar de una eventual victoria "por goleada" que los convertiría en un barbarazo, lo que pretende es quitar el foco del zafarrancho interno. "Hay peleas entre grandes capos nacionales y también entre jíbaros de barrio", dice Eva, tratando de ilustrar la situación con una narcometáfora". No es una mala estrategia la de Torrealba -concede-. En política, tres de cada cinco jugadas son cortinas de humo".
Eva cree que la promesa de una Asamblea Nacional opositora que sale a desbaratar todo como si fuera una división Panzer, puede también servir para que la militancia opositora se olvide un poco de los inepta, anodina y cobardona que ha sido la fracción parlamentaria de la MUD electa con altísimas expectativas en 2010. "Quieren convencer a su gente de que no han podido hacer nada porque son una minoría oprimida. Pero la historia parlamentaria está llena de ejemplos de pequeñas fracciones y hasta de individualidades que representaron dignamente a sus electores y demostraron que el combate parlamentario no depende exclusivamente de la matemática, sino que también es una cuestión de ideas y de ganas -afirma-. Estos, en cambio, no hacen ni bulla".
clodoher@yahoo.com / ElUniversal
Volver a la Página Principal
La defensa de la postura. Expresión del deseo pensante y del sólido argumento. En esta contienda política el chavismo y la oposición esgrimen sus razones. Evalúe usted. Contexto polarizado
Mostrando entradas con la etiqueta Clodovaldo Hernández. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Clodovaldo Hernández. Mostrar todas las entradas
sábado, 9 de mayo de 2015
sábado, 11 de abril de 2015
Clodovaldo Hernández: Las cotufas explotadas de Obama
La Tercera Guerra Mundial podría estallar por culpa de una planilla mal llenada. Esta es una de las conclusiones extraíbles del episodio de la orden ejecutiva emitida por el emperador Barack "Tuercebrazos" Obama, en la que calificó a Venezuela de "amenaza inusual y extraordinaria" para la seguridad nacional de Estados Unidos. Luego se supo que esa declaración tan contundente no significa algo en particular contra Venezuela sino que, en realidad, es parte de un texto prefabricado en el que solo hay que rellenar los espacios en blanco con los nombres del presidente de turno y de la nación-amenaza de ese momento específico. Así de fácil.
"Estas órdenes ejecutivas son como las cotufas para microondas. Cuando quieres comértelas, metes el paquetico en el horno y en minutos están explotando", dice el Estrangulador de Urapal. "EEUU es el reino de la comida chatarra, así que nada de raro tiene que sea también el reino de las leyes chatarra", agrega, muy docto.
Hagamos un guión surrealista (para comernos las cotufas): "Dorothy, pásame la forma B-251-I que quiero enviarle una felicitación a Putin por su cumpleaños", dice el emperador una mañana cualquiera en el despacho oval. La supersecre, un poco despistada aquel día, trastoca la nomenclatura y le entrega la forma I-152-B, que no sirve para cumpleaños, sino para ordenar alertas rojas nucleares. En cuestión de minutos, los misiles estadounidenses de alcance estratégico se alistan para volar hacia Moscú; y los de Rusia, hacia Washington. La especie humana, en consecuencia, está al borde de entender el significado real de la frase "destrucción mutuamente garantizada" y de comenzar a comprobar lo que dijo Einstein: Si la tercera es con bombas atómicas, la Cuarta Guerra Mundial será con estacas.
Parecen exageraciones, pero la realidad puede ser tan desquiciada como lo anterior, sobre todo si se piensa que el país más poderoso y armado del mundo es tan irresponsable y poco serio que cataloga de amenaza a la seguridad nacional a otra nación y luego dice que eso no es nada, que esas declaratorias son un mero trámite burocrático, cuestiones típicas del papeleo, frases locas que mandan a poner ahí los abogados, siempre tan paranoicos... y que además, en realidad, EEUU declara la emergencia nacional por cualquier quítame estas pajas, y que tampoco hay que ponerse dramático por eso.
La realidad se acerca peligrosamente a la ficción, pues este lío de las órdenes ejecutivas hechas con plantillas hace factible lo que ocurrió en Dr. Strangelove, una cinta de Stanley Kubrick en la que por las locuras de ciertos extremistas y la conjunción de una serie de estúpidas normas (cualquier semejanza con la actualidad es mera coincidencia) se ordena un bombardeo atómico sobre la Unión Soviética (corren los años 60), presumiéndose que ésta responderá con un armamento secreto, del que solo se conoce su macabro nombre: "la máquina el fin del mundo". Las peripecias del presidente estadounidense (el de la película, no el actual "Tuercebrazos") para tratar de impedir que se consume el ataque de sus propias tropas, mientras negocia con su par soviético (llamado Dimitri) hacen brotar muchas risas, aunque no es un filme de comedia, sino una dramática parodia de los tiempos de la Guerra Fría.
Las declaraciones de la subsecretaria Roberta Jacobson, declarándose decepcionada por el apoyo de América Latina a Venezuela (y no a EEUU) también arrancaron sonrisas, en especial porque la cara de esta señora, sobre todo cuando está decepcionada, parece por sí sola una caricatura. Pero la cuestión llegó al nivel de las carcajadas cuando Ben Rhodes, asesor presidencial en materia de Seguridad Nacional, hizo la desternillante aclaratoria de las leyes de quita y pon.
Ver a Estados Unidos haciendo estos ridículos planetarios desconsuela mucho a cierta gente, en especial a la que ha crecido convencida de que los gringos son geniales en todo lo que hacen, especialmente en política exterior. Mi amigo el Latero Ilustrado, por ejemplo, está muy desconcertado porque él siempre pensó que en la estrecha relación de los dirigentes de la oposición con políticos y asesores estadounidenses, los criollos llevaban las de ganar porque se iban a volver más inteligentes y sagaces, pero parece que ha ocurrido lo contrario: con tales roces, los gringos como que se están embruteciendo.
El Latero estaba feliz porque Obama, al parecer, con su proclama imperial, se había dejado de tanto intermediario mediocre y oportunista y había pasado él mismo a dirigir la lucha contra el rrrrégimen, aplicando una mano dura que hizo ver a George W. Bush como un corderito. Pero el desconcierto de Latero es gigantesco al comprobar que la jugada, hasta ahora (*), ha salido igual de mal que si el protagonista, en lugar del flamante emperador Obama, hubiese sido Ismael García.
(*) Este artículo fue escrito el miércoles 8, cuando aún no se había realizado la Cumbre de las Américas, de Panamá)
clodoher@yahoo.com / ElUniversal
Volver a la Página Principal
"Estas órdenes ejecutivas son como las cotufas para microondas. Cuando quieres comértelas, metes el paquetico en el horno y en minutos están explotando", dice el Estrangulador de Urapal. "EEUU es el reino de la comida chatarra, así que nada de raro tiene que sea también el reino de las leyes chatarra", agrega, muy docto.
Hagamos un guión surrealista (para comernos las cotufas): "Dorothy, pásame la forma B-251-I que quiero enviarle una felicitación a Putin por su cumpleaños", dice el emperador una mañana cualquiera en el despacho oval. La supersecre, un poco despistada aquel día, trastoca la nomenclatura y le entrega la forma I-152-B, que no sirve para cumpleaños, sino para ordenar alertas rojas nucleares. En cuestión de minutos, los misiles estadounidenses de alcance estratégico se alistan para volar hacia Moscú; y los de Rusia, hacia Washington. La especie humana, en consecuencia, está al borde de entender el significado real de la frase "destrucción mutuamente garantizada" y de comenzar a comprobar lo que dijo Einstein: Si la tercera es con bombas atómicas, la Cuarta Guerra Mundial será con estacas.
Parecen exageraciones, pero la realidad puede ser tan desquiciada como lo anterior, sobre todo si se piensa que el país más poderoso y armado del mundo es tan irresponsable y poco serio que cataloga de amenaza a la seguridad nacional a otra nación y luego dice que eso no es nada, que esas declaratorias son un mero trámite burocrático, cuestiones típicas del papeleo, frases locas que mandan a poner ahí los abogados, siempre tan paranoicos... y que además, en realidad, EEUU declara la emergencia nacional por cualquier quítame estas pajas, y que tampoco hay que ponerse dramático por eso.
La realidad se acerca peligrosamente a la ficción, pues este lío de las órdenes ejecutivas hechas con plantillas hace factible lo que ocurrió en Dr. Strangelove, una cinta de Stanley Kubrick en la que por las locuras de ciertos extremistas y la conjunción de una serie de estúpidas normas (cualquier semejanza con la actualidad es mera coincidencia) se ordena un bombardeo atómico sobre la Unión Soviética (corren los años 60), presumiéndose que ésta responderá con un armamento secreto, del que solo se conoce su macabro nombre: "la máquina el fin del mundo". Las peripecias del presidente estadounidense (el de la película, no el actual "Tuercebrazos") para tratar de impedir que se consume el ataque de sus propias tropas, mientras negocia con su par soviético (llamado Dimitri) hacen brotar muchas risas, aunque no es un filme de comedia, sino una dramática parodia de los tiempos de la Guerra Fría.
Las declaraciones de la subsecretaria Roberta Jacobson, declarándose decepcionada por el apoyo de América Latina a Venezuela (y no a EEUU) también arrancaron sonrisas, en especial porque la cara de esta señora, sobre todo cuando está decepcionada, parece por sí sola una caricatura. Pero la cuestión llegó al nivel de las carcajadas cuando Ben Rhodes, asesor presidencial en materia de Seguridad Nacional, hizo la desternillante aclaratoria de las leyes de quita y pon.
Ver a Estados Unidos haciendo estos ridículos planetarios desconsuela mucho a cierta gente, en especial a la que ha crecido convencida de que los gringos son geniales en todo lo que hacen, especialmente en política exterior. Mi amigo el Latero Ilustrado, por ejemplo, está muy desconcertado porque él siempre pensó que en la estrecha relación de los dirigentes de la oposición con políticos y asesores estadounidenses, los criollos llevaban las de ganar porque se iban a volver más inteligentes y sagaces, pero parece que ha ocurrido lo contrario: con tales roces, los gringos como que se están embruteciendo.
El Latero estaba feliz porque Obama, al parecer, con su proclama imperial, se había dejado de tanto intermediario mediocre y oportunista y había pasado él mismo a dirigir la lucha contra el rrrrégimen, aplicando una mano dura que hizo ver a George W. Bush como un corderito. Pero el desconcierto de Latero es gigantesco al comprobar que la jugada, hasta ahora (*), ha salido igual de mal que si el protagonista, en lugar del flamante emperador Obama, hubiese sido Ismael García.
(*) Este artículo fue escrito el miércoles 8, cuando aún no se había realizado la Cumbre de las Américas, de Panamá)
clodoher@yahoo.com / ElUniversal
Volver a la Página Principal
sábado, 14 de marzo de 2015
Clodovaldo Hernández: opositores quieren gritar ¡te queremos, Negro!
Aplaudir sería vendepatria, incluso para gente que cree que la patria pasó de moda
Henrique Capriles Radonski y la Mesa de la Unidad Democrática intervinieron tarde y patéticamente en el debate sobre el tema de la orden ejecutiva del emperador Obama. En un asunto de tanta trascendencia, el contumaz candidato presidencial opositor se limitó a enviar tuits, cual nerd adolescente; mientras la alianza antichavista emitió un triste comunicado en el que intenta, como dice un refrán, nadar y al mismo tiempo cuidar la ropa.
Veamos primero el caso de Capriles. Con su típica falta de densidad (¡ah muchacho pa'superficial!, podríamos decir, parafraseando al comandante Chávez), este dirigente emitió su opinión a través de la red social, diciendo que Estados Unidos, en realidad, había sancionado a "unos enchufaos". De ese modo se hizo solidario con la condena arbitraria, a priori, sin juicio previo y fuera de jurisdicción de siete compatriotas, entre ellos altos oficiales de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana. También se hizo cómplice de un claro intento de una potencia extranjera de chantajear a uno de los poderes públicos nacionales, al pretender sancionar a una fiscal del Ministerio Público por estar en desacuerdo con las acciones que ella ha tomado en el ejercicio de su cargo. Con frasecitas vacuas tipeadas en su teléfono inteligente (bueno, al menos) cohonestó el derecho que EEUU se arroga de juzgar en forma sumaria y sin derecho a la defensa a cualquier ser humano del planeta. Es un motivo más que suficiente para preguntarse si este señor será en verdad abogado de la República.
Pero, más allá de eso, Capriles pretendió en sus "declaraciones por Twitter" (¡válgame Dios!), rehuir el análisis de la parte sustantiva de la medida tomada por el emperador Obama, que es la calificación de Venezuela como amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad nacional de EEUU y la consiguiente declaratoria de una emergencia nacional en todo el territorio de la nación norteamericana. ¿Será que Capriles, acostumbrado al ritmo de los 140 caracteres, no leyó esa parte de la carta de Obama porque nadie se la mandó por tuit? ¿O será que no le parece un asunto de suficiente monta como para que lo comente un individuo que ha sido dos veces candidato presidencial y sigue empeñado en ir por la tercera?
En descargo de Capriles, cualquier persona benévola podría decir que el espinoso tema lo agarró de sorpresa y por eso el primer día le dio un mateo. Bajo esa hipótesis, ya el martes o el miércoles, debería haber agarrado mínimo o, al menos, podría haberse sentado a hablar con sus asesores geopolíticos, gente muy sabihonda en materia de política exterior que hay en la oposición y sus alrededores. Pero esto no ocurrió. En los días sucesivos continuó desestimando la parte medular de la decisión del hombre que tuerce brazos y tratando de demostrar su ingenio con preguntas a Nicolás sobre las colas, la leche y el papel tualé.
Para el opositor silvestre esta forma de reaccionar de su líder máximo (aunque, en la misma carta, ¡entérate, Henrique!, el presidente de EEUU dijo que era Leopoldo López) tiene que ser desconcertante, por decir lo menos. Cierto es que una buena cantidad de opositores se parecen a él y, por tanto, se sienten representados y hasta le ríen los chistes. Pero muchos más (ojalá, por el bien del país) quisieran que su principal dirigente, alguien que aspira a ser jefe de Estado, supiera entender la diferencia entre un tema ridiculizable y otro que amerita una respuesta de fondo, aunque sea por una vez en la vida.
Mientras tanto, la MUD -luego de quedarse muda el primer día- apareció con un comunicado en el que intenta aparecer como nacionalista pero sin correr el riesgo de que el imperio les pinte un ave y no precisamente de la paz. Es lo que suele llamarse "un texto cantinflérico", con el perdón de Cantinflas, que era un tipo genial. Niega que Venezuela sea una amenaza para EEUU o para cualquier otro país, pero no por eso critica el desproporcionado ukase de Obama, que así lo declara, sino que se las arregla para atribuirle la culpa de la arbitrariedad gringa al gobierno venezolano.
Mi amigo el Estrangulador de Urapal opina que tanto Capriles como la MUD están atrapados en sus propias redes (y no precisamente las sociales), pues se han pasado quince años clamando por la intervención extranjera y ahora, que está en vías de concretarse, mal pueden simular que están en desacuerdo. Sin embargo, tampoco pueden -aunque quisieran hacerlo- aplaudir a rabiar ni mucho menos gritar "¡te queremos, Negro!" (como en aquel abril) porque eso sería excesivamente vendepatria, incluso para gente que cree que la patria pasó de moda. Saben que en la oposición hay una considerable porción de gente que es antichavista furibunda, pero no antivenezolana, gente que está disociada, pero no lo suficientemente loca como para desear que nuestro bello país termine como Afganistán, Irak, Libia o Siria.
clodoher@yahoo.com / Fuente: ElUniversal
Volver a la Página Principal
Henrique Capriles Radonski y la Mesa de la Unidad Democrática intervinieron tarde y patéticamente en el debate sobre el tema de la orden ejecutiva del emperador Obama. En un asunto de tanta trascendencia, el contumaz candidato presidencial opositor se limitó a enviar tuits, cual nerd adolescente; mientras la alianza antichavista emitió un triste comunicado en el que intenta, como dice un refrán, nadar y al mismo tiempo cuidar la ropa.
Veamos primero el caso de Capriles. Con su típica falta de densidad (¡ah muchacho pa'superficial!, podríamos decir, parafraseando al comandante Chávez), este dirigente emitió su opinión a través de la red social, diciendo que Estados Unidos, en realidad, había sancionado a "unos enchufaos". De ese modo se hizo solidario con la condena arbitraria, a priori, sin juicio previo y fuera de jurisdicción de siete compatriotas, entre ellos altos oficiales de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana. También se hizo cómplice de un claro intento de una potencia extranjera de chantajear a uno de los poderes públicos nacionales, al pretender sancionar a una fiscal del Ministerio Público por estar en desacuerdo con las acciones que ella ha tomado en el ejercicio de su cargo. Con frasecitas vacuas tipeadas en su teléfono inteligente (bueno, al menos) cohonestó el derecho que EEUU se arroga de juzgar en forma sumaria y sin derecho a la defensa a cualquier ser humano del planeta. Es un motivo más que suficiente para preguntarse si este señor será en verdad abogado de la República.
Pero, más allá de eso, Capriles pretendió en sus "declaraciones por Twitter" (¡válgame Dios!), rehuir el análisis de la parte sustantiva de la medida tomada por el emperador Obama, que es la calificación de Venezuela como amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad nacional de EEUU y la consiguiente declaratoria de una emergencia nacional en todo el territorio de la nación norteamericana. ¿Será que Capriles, acostumbrado al ritmo de los 140 caracteres, no leyó esa parte de la carta de Obama porque nadie se la mandó por tuit? ¿O será que no le parece un asunto de suficiente monta como para que lo comente un individuo que ha sido dos veces candidato presidencial y sigue empeñado en ir por la tercera?
En descargo de Capriles, cualquier persona benévola podría decir que el espinoso tema lo agarró de sorpresa y por eso el primer día le dio un mateo. Bajo esa hipótesis, ya el martes o el miércoles, debería haber agarrado mínimo o, al menos, podría haberse sentado a hablar con sus asesores geopolíticos, gente muy sabihonda en materia de política exterior que hay en la oposición y sus alrededores. Pero esto no ocurrió. En los días sucesivos continuó desestimando la parte medular de la decisión del hombre que tuerce brazos y tratando de demostrar su ingenio con preguntas a Nicolás sobre las colas, la leche y el papel tualé.
Para el opositor silvestre esta forma de reaccionar de su líder máximo (aunque, en la misma carta, ¡entérate, Henrique!, el presidente de EEUU dijo que era Leopoldo López) tiene que ser desconcertante, por decir lo menos. Cierto es que una buena cantidad de opositores se parecen a él y, por tanto, se sienten representados y hasta le ríen los chistes. Pero muchos más (ojalá, por el bien del país) quisieran que su principal dirigente, alguien que aspira a ser jefe de Estado, supiera entender la diferencia entre un tema ridiculizable y otro que amerita una respuesta de fondo, aunque sea por una vez en la vida.
Mientras tanto, la MUD -luego de quedarse muda el primer día- apareció con un comunicado en el que intenta aparecer como nacionalista pero sin correr el riesgo de que el imperio les pinte un ave y no precisamente de la paz. Es lo que suele llamarse "un texto cantinflérico", con el perdón de Cantinflas, que era un tipo genial. Niega que Venezuela sea una amenaza para EEUU o para cualquier otro país, pero no por eso critica el desproporcionado ukase de Obama, que así lo declara, sino que se las arregla para atribuirle la culpa de la arbitrariedad gringa al gobierno venezolano.
Mi amigo el Estrangulador de Urapal opina que tanto Capriles como la MUD están atrapados en sus propias redes (y no precisamente las sociales), pues se han pasado quince años clamando por la intervención extranjera y ahora, que está en vías de concretarse, mal pueden simular que están en desacuerdo. Sin embargo, tampoco pueden -aunque quisieran hacerlo- aplaudir a rabiar ni mucho menos gritar "¡te queremos, Negro!" (como en aquel abril) porque eso sería excesivamente vendepatria, incluso para gente que cree que la patria pasó de moda. Saben que en la oposición hay una considerable porción de gente que es antichavista furibunda, pero no antivenezolana, gente que está disociada, pero no lo suficientemente loca como para desear que nuestro bello país termine como Afganistán, Irak, Libia o Siria.
clodoher@yahoo.com / Fuente: ElUniversal
Volver a la Página Principal
viernes, 20 de febrero de 2015
Clodovaldo Hernández: Capriles, Machado y Ledezma quieren su película
El anuncio de que van a hacer una película sobre la vida de Leopoldo López ha generado grandes rabietas. Pero no entre dirigentes revolucionarios, como muchos podrían pensar, sino en el mundillo opositor.
Por ejemplo, Henrique Capriles Radonski agarró una de sus célebres calenteras y acusó a su equipo de asesores de pasarse la vida haraganeando y mandando tuits (dicen que uno de los aludidos le ripostó: “¿Y quién nos ha enseñado, ah, ah?”, pero esas no son más que habladurías). No le falta razón al gobernador porque si la industria del cine ha decidido hacer películas sobre héroes de la derecha venezolana, la primera debería ser protagonizada por él, que es el líder indiscutible y el candidato presidencial permanente. ¿Es que esos productores y directores no saben que la familia de Capriles, por parte de mamá, es dueña de casi todas las salas de cine que hay en Venezuela? ¿Es que los muy ignorantes nunca oyeron hablar del Circuito Radonski, que ahora es parte de Cinex?
Bueno, los asesores tuvieron que ponerse pilas y empezaron a buscar un espacio para la incursión cinematográfica del jefazo. Parece que hay un chance con la saga de La era del hielo, interpretando a Sid el Perezoso en sus andanzas por Los Teques.
Simultáneamente ardió Troya por los lados de María Corina Machado, quien de inmediato movió sus influencias con la familia Bush para que presionen a Hollywood y le dediquen a ella su peliculita. Se da por descartado que la Dama de Hierro (nunca hay que olvidar que su papá era el Rey de la Chatarra) le disputará el protagonismo a Angelina Jolie en una próxima entrega de Maléfica, el hada que lanza maldiciones y tiene el corazón de piedra.
Antonio Ledezma anda también muy disgustado porque fue relegado de la gran pantalla (el que es granpantallero desde que estaba chiquito) y ha decidido emprender una gira a la Meca del Cine hasta conseguir un escritor dispuesto a narrar la azarosa historia de su vida. Le han recomendado que vaya primero que nada con los guionistas de Crepúsculo porque la suya será –no hay duda– una película de vampiros.
Mientras Sid el Perezoso, Maléfica y el Abuelo Monster se cocinan en sus propias envidias, los leopoldistas están que rechinan de felicidad. Dicen que con el filme, López se consolidará mundialmente como un nuevo Mandela. Además, será la primero de muchos éxitos en varios géneros del séptimo arte. La próxima, al parecer, será una de vaqueros.
Volver al Blog Principal
Por ejemplo, Henrique Capriles Radonski agarró una de sus célebres calenteras y acusó a su equipo de asesores de pasarse la vida haraganeando y mandando tuits (dicen que uno de los aludidos le ripostó: “¿Y quién nos ha enseñado, ah, ah?”, pero esas no son más que habladurías). No le falta razón al gobernador porque si la industria del cine ha decidido hacer películas sobre héroes de la derecha venezolana, la primera debería ser protagonizada por él, que es el líder indiscutible y el candidato presidencial permanente. ¿Es que esos productores y directores no saben que la familia de Capriles, por parte de mamá, es dueña de casi todas las salas de cine que hay en Venezuela? ¿Es que los muy ignorantes nunca oyeron hablar del Circuito Radonski, que ahora es parte de Cinex?
Bueno, los asesores tuvieron que ponerse pilas y empezaron a buscar un espacio para la incursión cinematográfica del jefazo. Parece que hay un chance con la saga de La era del hielo, interpretando a Sid el Perezoso en sus andanzas por Los Teques.
Simultáneamente ardió Troya por los lados de María Corina Machado, quien de inmediato movió sus influencias con la familia Bush para que presionen a Hollywood y le dediquen a ella su peliculita. Se da por descartado que la Dama de Hierro (nunca hay que olvidar que su papá era el Rey de la Chatarra) le disputará el protagonismo a Angelina Jolie en una próxima entrega de Maléfica, el hada que lanza maldiciones y tiene el corazón de piedra.
Antonio Ledezma anda también muy disgustado porque fue relegado de la gran pantalla (el que es granpantallero desde que estaba chiquito) y ha decidido emprender una gira a la Meca del Cine hasta conseguir un escritor dispuesto a narrar la azarosa historia de su vida. Le han recomendado que vaya primero que nada con los guionistas de Crepúsculo porque la suya será –no hay duda– una película de vampiros.
Mientras Sid el Perezoso, Maléfica y el Abuelo Monster se cocinan en sus propias envidias, los leopoldistas están que rechinan de felicidad. Dicen que con el filme, López se consolidará mundialmente como un nuevo Mandela. Además, será la primero de muchos éxitos en varios géneros del séptimo arte. La próxima, al parecer, será una de vaqueros.
Volver al Blog Principal
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



