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miércoles, 7 de octubre de 2015

Alberto Aranguibel: ¡Basta de defensa, Obama!

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En su discurso ante la septuagésima Asamblea General de la ONU, el presidente de Estados Unidos hizo honor a su chapucero Premio Nobel de la Paz, ofreciéndole a los aliados su más decidido apoyo, incluso con las balas si llegara a hacer falta: “Nunca dudaré en proteger a mi país o a nuestros aliados de forma unilateral o por la fuerza en caso de que sea necesario”.

Fustigó el empeño del mundo en la creencia en religiones e ideologías a las que llamó atrasadas y decadentes. A toda noción de soberanía la calificó despiadadamente de “sectaria o tribal”, y sin ningún miramiento se colocó él mismo al frente de la lucha por acabar con ellas.

Una lógica verdaderamente absurda, no solo por la naturaleza antidemocrática del planteamiento, sino porque el mismo Obama dice en ese discurso a voz en cuello que: “Aquellas naciones que persiguen las ideas dan muestras de debilidad”, refiriéndose seguramente a cualquier otra nación del planeta menos a EEUU, donde la justicia mantiene en cautiverio a un luchador social puertorriqueño como Raúl López Rivera, preso en ese país desde hace más de 30 años por expresar su deseo de independencia para su pueblo.

A una semana de ese cínico discurso, los bombarderos norteamericanos destruyen “por equivocación” un hospital en la ciudad afgana de Kunduz con el horrendo saldo de al menos dos decenas de muertos y una treintena de heridos de gravedad, amén de los incuantificables daños materiales que el ataque causó.

Como siempre, las bombas caen donde no tienen que caer y las víctimas son seres humanos inocentes que nada tienen que ver con la injusticia de las guerras desatadas por el imperio a su más arbitrario antojo.

También como siempre, el único castigo es una impúdica disculpa diplomática ofrecida por el Presidente norteamericano o por sus voceros del Departamento de Estado. Se trata de eventos que Obama justifica en nombre de su seguridad y la de sus aliados, elevando a cuatro las veces que ha pedido disculpas este año por las muertes “accidentales” que sus marines causan en el mundo. Pero no son disculpas lo que el mundo quiere. Sino que, si así va a ser la defensa de la libertad, mejor será… ¡que no la defienda más!
 
@soyaranguibel / ÚN

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martes, 22 de septiembre de 2015

Sergio Rodríguez Gelfenstein:Crónica de amor por La Habana

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Por invitación de la Asociación de Historiadores de Latinoamérica y el Caribe (Adhilac) y la Cátedra Simón Bolívar de la Universidad de La Habana asistí en la capital cubana al Coloquio Internacional “La integración en América Latina y el Caribe: alternativas históricas y proyección actual, a 200 años de la carta de Jamaica de Simón Bolívar”.

El evento contó con la participación de 130 destacados expositores de casi todos los países de América Latina, así como de Estados Unidos y Europa. El acto de inauguración del evento, realizado ante el monumento al Libertador en la Habana Vieja, y a un costado de la casa que lleva su nombre en esa ciudad,  contó con palabras de bienvenida del Doctor Sergio Guerra Vilaboy, presidente de Adhilac, del historiador venezolano Lionel Muñoz y cerró con la ya tradicional magnificencia intelectual del Historiador de la Ciudad de la Habana Eusebio Leal Spengler, quien contextualizó respecto de las condiciones en las que Bolívar llegó a Jamaica y escribió la carta que pasaría a conocerse con tal nombre y que se inscribiría en los anales de la historia como el documento fundacional del pensamiento integrador latinoamericano.

Bajo el “paraguas” de la carta de Jamaica, los panelistas y participantes se “pasearon” por los debates acerca de la trascendencia histórica del documento, el pensamiento de los libertadores, la construcción del plan integracionista y la idea de América Latina, para proyectarlo en la actualidad a través de las propuestas recientes en relación al tema, pasando por los vínculos más novedosos referidos a las relaciones de Cuba con América Latina y con Estados Unidos, incluyendo hasta las de de China con América Latina y el Caribe entre otros ámbitos, lo que da cuenta de una amplia y rica gama de discusiones que apuntan a generar propuestas en conexión con la realidad actual de la región y su futuro en materia del acercamiento posible que propicia el momento actual cuando se ha llegado a la segunda centuria del trascendente documento escrito por el Libertador.

Pero, más allá de los magníficos edificios reconstruidos en la Habana Vieja que gentilmente la Oficina del Historiador cedió para la realización del cónclave: las casas de Simón Bolívar, de Benito Juárez, de los Árabes y la  de Guayasamín, la vida en la ciudad seguía transcurriendo bajo un calor sofocante que incluso llegó a los 38° centígrados.

Los cubanos debatían acerca de tres temas ligados pero que cada uno de ellos entraña realidades y retos que la pasión y la retórica efusiva de los ciudadanos de la isla, arropan bajo emotivas e interminables discusiones. Son ellos: el persistente bloqueo de Estados Unidos, el restablecimiento de las relaciones con ese país y la visita del Papa Francisco, quien estará en Cuba cuando estas líneas sean publicadas.

Como es habitual en una sociedad diversa como la de cualquier país de América Latina, que no excluye a Cuba, los ciudadanos opinan en un rango tan amplio que va desde los que creen que el restablecimiento de relaciones es la panacea que solucionará todos los problemas, hasta aquellos que son absolutamente escépticos y que juzgan que nada cambiará, por el contrario, suponen que el enemigo acecha desde más cerca.

Lo cierto es que, el pasado 11 de septiembre, fecha fatídica para América Latina y para Estados Unidos, el presidente Obama  renovó  por un año más la llamada Ley de Comercio con el Enemigo, el estatuto que desde 1917 sustenta el bloqueo económico impuesto a Cuba. Un alto funcionario del gobierno estadounidense que declinó identificarse explicó a la agencia española EFE que tal prórroga “implica que Obama sigue manteniendo su autoridad y ´flexibilidad`¬¬¬ para relajar el bloqueo a Cuba mediante decretos ejecutivos”. Obama contaba con plazo hasta el 14 de septiembre para decidir si detenía o prolongaba el bloqueo a Cuba como han hecho durante 53 años los últimos 9 presidentes estadounidenses. A la luz de los acontecimientos actuales, tal medida ha sido infructuosa para doblar la voluntad del pueblo cubano, aunque esto pareciera comenzar a ser entendido por la administración de ese país.

Según el mismo funcionario antes mencionado, la “renovación” de la Ley de Comercio con el Enemigo “maximiza la flexibilidad del presidente para administrar el embargo a Cuba y autorizar determinadas transacciones”, agregando que esa flexibilidad “es fundamental” para “el compromiso” del Gobierno de Obama de ayudar al pueblo cubano “a determinar libremente su propio futuro”. En otras palabras, más de lo mismo, pero con otra cara. Algo típico de los gobiernos estadounidenses.

Pero, es evidente que “normalización de relaciones” no significa fin del bloqueo y eso lo ha entendido el gobierno cubano desarrollando una brillante diplomacia que le ha permitido “bloquear” internacionalmente a Estados Unidos, dejándolo ridículamente aislado, con el solitario acompañamiento de Israel en las votaciones anuales en la ONU. Otra evidencia del fracaso de su política exterior.

En este sentido, el pasado 16 de septiembre, el gobierno cubano dio inicio a la divulgación de un nuevo informe  sobre el tema el cual se ha denominado “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba”. En él se recuerda que “A pesar del nuevo escenario, (…) se ha mantenido el recrudecimiento del bloqueo en su dimensión financiera y extraterritorial…”

El informe agrega más adelante que “Muchas de las limitaciones que impone el bloqueo contra Cuba pudieran desaparecer, si el Presidente de EE.UU. aplicara con determinación las amplias facultades ejecutivas que tiene para ello, aún cuando el desmantelamiento total de esta política requiere de una decisión congresional”.

En octubre, una nueva votación en la Asamblea General de la ONU evidenciará el repudio universal a tan inhumana medida imperial contra un pueblo pequeño y digno, que ha sabido resistir durante más de cinco décadas y salir airoso del trance más heroico que país alguno de América Latina le ha tocado vivir en la historia.

En ese contexto, la visita del papa Francisco a Cuba, va a reforzar el apoyo de la Santa Sede al fin del bloqueo. El pasado jueves 17 de septiembre, el Secretario de Estado del Vaticano, Pietro Parolin, pidió que se levante el bloqueo que le impone Estados Unidos al pueblo de Cuba. En una entrevista con el canal televisivo del Vaticano, Parolin dijo que ese tipo de sanciones provoca sufrimiento en las poblaciones a las que se aplica y enfatizó en la necesidad de que se eliminen las medidas punitivas contra la mayor isla de las Antillas.

Todos estos acontecimientos van preparando las condiciones para la realización durante el próximo mes de abril de 2016 del VII Congreso del Partido Comunista de Cuba en el que se realizará una evaluación del cumplimiento de lo que en Cuba se llama “Lineamientos para la actualización del modelo económico, político y social”  que es el plan que ha emprendido el país para reformar su economía y adaptarla a los nuevos tiempos. Este Congreso será trascendental pues supondrá el fin del ciclo de conducción del país por la generación histórica que lo ha dirigido desde el triunfo revolucionario de 1959.

Todos estos hechos suponen una intensa dinámica de la vida cotidiana de los cubanos de la que difícilmente pueda sustraerse un visitante extranjero interesado e involucrado de diferentes maneras con los avatares de la isla. Pero, como la vida sigue su curso y la cotidianidad del cubano no abandona jamás su alegría y su vínculo emocional con la música que lo identifica y lo hace palpitar en cada instante, aprovechamos la oportunidad que significaba un nuevo concierto de Silvio Rodríguez en los barrios para conocer la inédita experiencia del mayor y mejor trovador cubano dando a conocer su música y su poesía directamente en las calles de la capital.

El jueves 10 de septiembre, puntualmente a las 7 de la tarde, en la explanada situada detrás de los edificios de 12 pisos ubicados en un sector cercano a la Plaza de la Revolución, Silvio dio inicio al Concierto N° 68 desde que los mismos comenzaron justo 5 años atrás el 9 de septiembre de 2010.

Normalmente, cuando se quiere asistir a un evento cultural de cualquier tipo, hay que desplazarse al lugar donde se realiza el mismo. Lo novedoso del modelo musical creado por Silvio, es que él, los músicos que lo acompañan y los invitados -que en esta ocasión fueron el extraordinario intérprete cubano-estadounidense Pablo Menéndez y el Grupo Mezcla- acuden a la inmediatez que significa el entorno natural donde residen los ciudadanos quienes bajaban de los edificios y se acercaban desde calles adyacentes para escuchar la voz insurrecta de Silvio y el melodioso sonido de canciones que han marcado la vida de varias generaciones presentes, que coreaban una y otra tonada del repertorio. Acercar la música a la comunidad, al barrio, a la puerta de la casa, ha sido el objetivo cumplido de Silvio y cuando le preguntaron qué pasaría si se terminarán los barrios recorridos, contestó casi sin pensar “Comenzaríamos de nuevo”. Mujeres con niños en brazos, abuelos acompañados de sus nietos y familias enteras se agolpaban emocionadas en torno a los sagrados sones de una música que ha ayudado a conformar la identidad cultural y cotidiana de los cubanos y porque no decirlo de los latinoamericanos.

Escuchar nuevamente y de viva voz “El reparador de sueños” o las nunca perecederas “El necio” y “Ojalá” junto a otras decenas de canciones del pasado y del presente, revitaliza una comunión de amores con Cuba y su pueblo. González López, el colega y amigo catalán con quien asistí al Concierto, entrañablemente emocionado, mirando el entorno de multitudes que nos rodeaba y que entonaba junto a Silvio las canciones que brotaban de su voz y su guitarra, me preguntaba, ¿es posible esto en algún otro lugar del mundo? Y le respondí: “No, sólo en Cuba, en La Habana en esta Habana a la que cada día le renuevo mi amor”.     

sergioro07@hotmail.com / Barómetro Internacional

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viernes, 24 de julio de 2015

Diego Olivera Evia: Los mecanismos perversos del modelo capitalista monopólico

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Guerra psicológica contra Venezuela
Muchas veces hemos analizado las estrategias de desestabilizadoras en América latina, muchas veces debemos, volver a la historia, remontarnos desde la colonización de nuestra América, como dijera el apóstol de la independencia de Cuba, José Martí, los pueblos indígenas y los esclavos traídos de África, fueron explotados, asesinados y hasta exterminados, para lograr colonizar a sangre y fuego, con la espada y la cruz de la inquisición.

El colonialismo español, en inglés, el portugués, hasta holandeses, marcaron el desarrollo de un capitalismo incipiente, en el caso español de rapiña y robo de las riquezas, como los portugueses, los ingleses desarrollaron el peor genocidio, contra, los nativos del norte américa, para luego los EEUU, culminaran la barbarie, exterminando a millones de indígenas.

Es decir nuestra historia y las luchas por la independencia, tuvieron que enfrentar al diferente colonialismo, como a piratas con patente de corso, para asolar los pueblos y ciudades, de nuestro continente. El pensamiento del Libertador Simón Bolívar, de San Martin, de José Gervasio Artigas, Martí, Sandino, entre otros pensadores, sufrieron el ataque de las oligarquías de la época, lograron frenar la propuesta de Bolívar, de la unidad de los pueblos, del Congreso Anfictiónico de Panamá, como el desmembramiento de la Gran Colombia, ahora a 200 años hemos avanzado en acuerdo en Latinoamérica y las Islas del Caribe (Caricom).

Los mecanismos perversos del modelo capitalista monopólico
Todo este breve recuento histórico, nos obliga a comprender que a finales del Siglo XIX y el XX, surgió un nuevo estado dispuesto a controlar y sustituir a los españoles, ingleses, los Estados Unidos de América (EEUU), que luego de resolver sus guerras de cesión con el Estado Confederado del Sur, comenzaron a mirar a sus vecinos, no para colaborar o negociar, sino para usurpar sus territorios, así le robaron a México el 40 por ciento de su territorio, como se adueñaron de Puerto Rico, y lo intentaron con Cuba.

Estos fueron los primeros pasos de la conquista de EEUU, a través de sus trasnacionales, ejemplo como United Fruit Company (UFC) en Centro América, creando dictaduras para controlar, la explotación del banano, y otras frutas tropicales. También la Standard Oil, petrolera que genero una guerra entre Bolivia y Paraguay, para crear un oleoducto, en zonas de litigios entre ambas naciones, con  un costo altísimo de vida en combates, donde murieron 60.000 bolivianos y 30.000 paraguayos, y gran cantidad de heridos, mutilados y desaparecidos.

El final siglo XX  se debatió entre dictaduras y crisis económica en el Continente
Hoy al analizar lo que se ha denominado, como las últimas cuatro décadas perdidas del Siglo XX,  no solo en lo económico, sino en los planes subversivos de la CIA, USAID, Pentágono, que apoyaron a militares, para dar golpes de estado y aplicar en neoliberalismo, con sangre, torturas desaparecidos, en el denominado Plan Cóndor. El fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Interamericano de desarrollo (BID), fueron parte del plan de los gobiernos de EEUU, para endeudar a las economías de estas naciones, con deudas espurias e impagables.

Todos estos mecanismos fueron refrendados, por los gobiernos de derecha o socialdemócratas, avalando a las caídas de las dictaduras, el control de las trasnacionales, generando paquetes económicos, con el del segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez en Venezuela, que derivo en el caracazo, movimiento popular espontaneo, que arraso la ciudad de Caracas.

Las acciones de la derecha y la burguesía venezolana, crearon el surgimiento del líder militar y popular Hugo Chávez Frías, presidente de Venezuela y líder de elecciones, tanto presidenciales, como diputados de la Asamblea Nacional (AN), como Gobernaciones y Alcaldías, quien falleció por una enfermedad de desconocido origen.

Dejando un legado histórico que es la revolución bolivariana, que uso como mecanismos legales de lucha y por la vía electoral, sufrió ataques sistemáticos de la derecha venezolana, golpe de estado, paro petrolero y empresarial, acciones de grupos armados, paramilitares y hostigamiento de la Embajada de Estados Unidos, el Departamento de Estado y de todos los presidentes norteamericanos en su 13 años de gobernante.

Guerra psicológica contra Venezuela

Luego del dolor de los venezolanos a la muerte de su líder, la denominada Mesa de la Unidad Democrática (MU), como los grupos de ultraderecha, encabezados por María Machado, Leopoldo López, Antonio Ledezma y el gobernador de Miranda Henrique Capriles, decidieron tumbar o derrocar  al gobierno del presidente Nicolás Maduro, en el 14 de abril 2013. Estos grupos golpistas, que fueron los líderes del golpe y paro del 2002, consideraron que era el momento, para derrocar al gobierno, aplicando y políticas y acciones de violencia, para crear una guerra civil o una intervención militar de EEUU.

Ante la imposibilidad de derrocar a Maduro, se lanzaron a la aventura de la violencia, guarimbas (acciones de calle violenta), intento de golpe de estado con militares jóvenes, los que también fueron derrotados. Ante esta realidad,  ampliaron una guerra económica, al estilo de Chile del 1973, creando niveles de desabastecimiento, de especulación, con colas organizadas por los bachaqueros (personas pagadas para comprar y revender al mil por ciento).

La derecha apoyada por EEUU creo nuevos mecanismos, de desestabilización con un dólar paralelo, a través de varios mecanismos, como el dólar tuday, como el dólar fronterizo en Cúcuta, generando que los sectores privados a través de sus cadenas de alimentos (Supermercados, bodegas, farmacias, hasta la ferias, insumos, cauchos (cubiertas o llantas), creando un dólar ficticio de 500 bolívares por dólar. Este mecanismo ha sido denunciado por la Banca Pública y Privada, como sectores de FEDECAMARAS (organización de empresarios), como una cotización falsa para el mercado nacional, como mecanismos de precios, pero estos sectores apostaron a la manipulación del mercado y los precios, que ahora se devuelve a sus economías.

Todas estas acciones deformantes del mercado de alimentos y otras áreas, han creado nerviosismo en el pueblo venezolano, que no logra adquirir con facilidad los productos de su canasta básica, que se ve bombardeado por la prensa privada, con noticias de violencia, de querer derivar las causas de la situación económica al gobierno y no a los especuladores. Estas acciones son parte de la guerra psicológica, contra el pueblo, tratando de desvirtuar quienes son los verdaderos desestabilizadores, quien les da dinero a los bachaqueros a las bandas armadas, a los paramilitares, es decir estamos ante una guerra de cuarta generación.

También parte de la guerra psicológica son los efectos del Decreto Obama, que abre un camino a una intervención militar de EEUU, como los ataques del gobierno de Guyana al gobierno y pueblo de Venezuela, para crear un efecto domino, con el auspicio de la petrolera Exxon, como financista del actual gobierno, para apoderarse de los territorios en litigio, no respetado los acuerdos entre ambas naciones en de Ginebra 1966

Por último, los mecanismos de la guerra sucia en Venezuela, como en Ecuador, Bolivia y otras naciones latinoamericanas, son parte de la misma estrategia, el dominio y control por EEUU, de los recursos naturales, a través de las trasnacionales, con el apoyo del Complejo Militar de EEUU.

diegojolivera@gmail.com / Barómetro Internacional

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martes, 21 de abril de 2015

Julio Escalona: El sabelotodo

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El sabelotodo es también supremo juez. De tiempo en tiempo dicta sentencias terminantes: Obama ganó la Cumbre de Panamá; “la patria grande fragmentada y sin pensadores”; solo hay tres: Fidel, Correa y García Linera, pero sin incidencia; “una insuperable lógica de gravitación económica-política” y la de “un caos determinístico” que conduce a un retorno al capitalismo; Cuba y las Farc en un callejón sin salida... “Maduro se tiene que ir”. El bolivarianismo derrotado. El “monroeísmo” triunfante es el futuro... Tal discurso derrotista, ¿cómo lo califica a Ud.?

Cuba vive un momento estelar. Con la paz las Farc progresarán. Miles de intelectuales colectivos que han surgido del pueblo están construyendo pensamiento desde el hacer. Claro, sin doctores que introducen la conciencia desde fuera. El vacío lo tiene Ud. Centenares de comunas y otras organizaciones populares acumulan importantes experiencias de propiedad y producción social y están trabajando por el encuentro y el compartir, no solo en Venezuela. La labor diaria de Fidel y Correa también lo desmienten.

Ud. alaba a García Linera, uno de nuestros destacados intelectuales, pero lo hace para ignorar a Evo, agrediendo así a García Linera y al indio que ha colocado temas relevantes en la ONU y ha inaugurado un proceso multiétnico, multilingüístico y multicultural, abriendo nuevos horizontes.

Con Maduro, Ud. tiene ¿un prejuicio clasista? No tolera que el autobusero tenga un papel protagónico y clave. Venezuela salió triunfante pues derrotó el objetivo imperial: que la libertad de los llamados “presos políticos” y la “violación” de los derechos humanos en Venezuela fuesen, al menos, temas de debate en la Cumbre. Venezuela no se propuso que la Cumbre condenara a EEUU. El objetivo fue que se derrotara la calificación que la orden ejecutiva establece contra Venezuela: una amenaza a la seguridad. Eso se logró. Obama tuvo que retractarse de lo que firmó e irrespetuosamente se retiró de la asamblea. La mayoría decisiva de los estados calificó dicha orden como injerencista, violadora de la soberanía y, en general, de la Carta de la ONU y de la OEA. Venezuela sabía y sabe que la orden ejecutiva no se derogará.

La guerra no convencional continuará, pero Venezuela desarticuló la operación que estaba montada. Una victoria política que puso a la oposición a la defensiva, cohesionó al chavismo y logró reunir a sectores no chavistas.

Embajador / Fuente: ÚN

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lunes, 20 de abril de 2015

Martín Granovsky: Una crónica desde el corazón de Cuba

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Para bien y para mal, la falta de Internet masiva hace que los cubanos no vivan on line. Para bien y para mal, imitarlos es una experiencia interesante, sobre todo cuando Raúl Castro se encuentra con Barack Obama y Cristina Kirchner tercia en el debate. Estampas y desafíos de la vida cotidiana.

Difícil saber qué hay delante del micro que está ahí al frente, como parado en la ruta. Algo lo molesta porque anda a 15 por hora. Imposible pasar. Por el carril contrario se acerca una pequeña caravana que hace de tapón. Primero un gordo pedaleando en una bicicleta vieja. Detrás dos policías de uniforme caqui –conduce el de bigotazos– en una moto con sidecar. Y atrás de ellos un Lada de los ’80, aquel auto parecido al 125 que la Fiat fabricó en la Unión Soviética. Es 11 de abril en la carretera central de Cuba. La radio transmite el discurso de Barack Obama en Panamá. Muy pronto hablará Raúl Castro.

Dice un cartel al costado de la ruta: “Quien quiere, gana. Quien no se esfuerza, no quiere”. 

En esta ruta ondulada es mejor relajarse y hacer zapping entre las únicas dos AM que se escuchan bien, Radio Reloj y Radio Rebelde. No serán lo más variado para un viaje de 10 horas en coche, pero estos días suena interesante hasta el locutor engolado de Radio Reloj, que con su voz de película argentina de Enrique Serrano cada dos minutos da la hora. Es que hay noticias. En la preparación de la Cumbre de las Américas de Panamá el gran tema para los cubanos fue la presencia del José Félix Rodríguez. Es la misma persona que por encargo de la Agencia Central de Inteligencia y por propia convicción asesinó a Ernesto Guevara en Bolivia el 8 de octubre de 1967. Es el mismo, también, que en 1991 se llegó hasta la Quinta de Olivos acompañando al cubano anticastrista Jorge Mas Canosa para entrevistarse con Carlos Menem y sellar el aspecto más crudo, físico y comercial de las relaciones carnales.

Tanto Reloj, la de las noticias en grageas, como Rebelde, con mayor despliegue, informaron en detalle sobre cómo Rodríguez terminó siendo una provocación que impidiera la participación plena en el foro de la sociedad civil de Panamá de gente como Miguel Barnet, el presidente de la Asociación Cubana de Artistas y Escritores que a los 24 escribió la memorable Biografía de un cimarrón, sobre la vida del esclavo Esteban Montejo.

Dice un cartel: “Unidad, firmeza y victoria”. 

Fuera de Cuba el Che puede significar utopía, revolución, ideales, solidaridad, idealismo o el icono de una camiseta. En Cuba es, además de figura legendaria, uno de los padres fundadores de revoluciones y peleas por la independencia junto a Carlos Céspedes, jefe del levantamiento de 1868, al general de la independencia Antonio Maceo, al Maestro, como llaman a José Martí, a Fidel Castro y a Camilo Cienfuegos. El Che fue comandante de la guerrilla y, con Camilo, uno de los dos segundos de Fidel tanto en Sierra Maestra como en el gobierno nacido de la revolución del 1o de enero de 1959. Hasta presidió al Banco Nacional y encabezó el Ministerio de Industrias. Poner al asesino del Che en una cumbre de la sociedad civil, preparatoria de la cumbre de los presidentes, es un mensaje de ataque no sólo a una figura de la revolución mundial sino a un prócer del Estado cubano. Una figura, además, adorada por el pueblo. Aunque ya pasaron 50 años desde que dejó Cuba rumbo al Congo.

–¿A usted le parece? Esa gente mató al Che –dice enojado un cocinero mientras accede a confiar sus secretos para un buen congrí, el arroz con frijoles negros que también llaman Moros y Cristianos.

Para él, en la noche del 10 de abril, un día antes del gran momento de los presidentes que es el sábado 11, la cumbre es de un impacto tal que justifica encender el televisor incluso antes del comienzo de un gran partido de béisbol, el que enfrenta a Tigres (Ciego de Avila) contra Piratas (Isla de la Juventud).

¿A Rodríguez lo habrán llevado los gusanos? 

–Bueno, en Cuba ya no usamos esa palabra. Es un poco agresiva –corrige el cocinero, tan furioso con Rodríguez como actualizado en diplomacia.

Cerca, dos chicos juegan al ludo. Sin celulares inteligentes y casi sin Internet, sin Play Station ni tablets, o sea sin pantallas, jugar fuera de la electrónica es una gran opción. Funciona tanto adentro, sobre la mesa familiar, como en una calle de Santiago de Cuba, donde un grupo de muchachos juega dominó encarnizadamente. Entre los cuatro sostienen sobre sus rodillas una madera sin patas que hace de mesa. No parecen temerle a nada, quizás porque casi no hay autos. Ni ladrones.

Dice un cartel de la ruta: “Ser eficientes es vencer”. 

La radio lleva una semana precalentándose y precalentando. Usa un anuncio. “El general de Ejército Raúl Castro Ruz, presidente del Consejo de Estado y del Consejo de Ministros de Cuba, asistirá a la Séptima Cumbre de las Américas.” Pone la voz de Raúl cuando avisa con su voz áspera que estará en Panamá “por invitación del presidente Juan Carlos Varela”. Es decir, quiere decir Raúl, no por acuerdo con los Estados Unidos. Sin embargo es obvio que Varela tuvo un guiño, cuando no el aliento de Wa-shington, para que Cuba participase en la Séptima Cumbre después de que en diciembre Barack Obama y Castro anunciaron que normalizarían relaciones. Era una buena ocasión para pasar de la palabra al símbolo y del símbolo a los discursos y al encuentro entre los dos sin buscar especialmente un tercer país. Como quien no quiere la cosa mientras, obviamente, quiere la cosa.

Es difícil saber si la cosa será tan rápida como parecía en diciembre. Por lo pronto, el turismo norteamericano aumentó, pero no hay una invasión. Aquí delante, por ejemplo, el tránsito como la categoría de situación pastosa conocida en Corrientes a las tres de la tarde o de vuelo en la autopista Rosario-Córdoba a las dos de la mañana sigue ausente. Ni despacio ni rápido. No es una cuestión de cantidad sino de calidad de protagonistas y de la frecuencia con que el tipo de actor se cruce con otro en un mismo camino. El micro de adelante pasa. Se puede pasar también, y hacer la lista de lo que había. Primero un carro con dos personas a bordo, ruedas de bicicleta y toldo. Después un Chevrolet modelo 1950. Luego un camión de los ’40 remotorizado con equipo Diésel, que en Cuba llaman petróleo. El carro no se tira a la banquina. O sabe que en teoría nadie lo molestará o porque no hay banquina, ni siquiera de paja. Y nadie le tocará bocina.

Dice un cartel: “La revolución es invencible”. 

Habla Obama. Se escucha un tramo de su voz al principio. Sobreimprime la traductora. Dice Obama sobre las relaciones con Cuba que Estados Unidos “no será prisionero del pasado”, lo cual no significa que lo soslaya sino que políticamente eligió no hablar de él, y que “mira al futuro”.

Sobre la mano derecha de la carretera central, porque los carros también andan por la carretera central de Cuba, la que une los 968 kilómetros entre La Habana y Santiago, se ven unos barracones agrícolas. Es zona de azúcar. La zafra está por terminar. Radio Reloj informa que será la mayor zafra en 11 años, con 22 por ciento de crecimiento entre la cosecha que termina y la recolección anterior. Sin publicidad a la vista, no hay barracón sin consigna.

Dice un cartel: “Nacimos para vencer. Girón para siempre”. 

Habla Raúl. Todos ríen cuando dice: “Ya era hora de que yo hablara aquí en nombre de Cuba”. Se escuchan carcajadas ante la idea de que no se quedaría con los ocho minutos concedidos a cada presidente sino que usaría los 48 endeudados en seis tramos de ocho por cada una de las seis cumbres anteriores de la que Cuba fue excluida.

Castro mencionó varias veces la expresión “América latina”, pero sólo después de haber usado otra, “Nuestra América”, la forma en que Martí hablaba de la América que quedaba al sur de los Estados Unidos y que socialmente debía ser también la del mestizo, el indio y el negro. Su discurso fue en buena medida un repaso histórico de la relación con Washington.

“En el siglo XIX, surgieron la Doctrina del Destino Manifiesto con el propósito de dominar las Américas y al mundo, y la idea de la Fruta Madura para la gravitación inevitable de Cuba hacia la Unión norteamericana, que desdeñaba el nacimiento y de- sarrollo de un pensamiento propio y emancipador”, recordó. Y agregó el hermano de Fidel: “Hace 117 años, el 11 de abril de 1898, el entonces presidente de los Estados Unidos solicitó al Congreso autorización para intervenir militarmente en la guerra de independencia, ya ganada con ríos de sangre cubana, y éste emitió su engañosa Resolución Conjunta, que reconocía la independencia de la isla ‘de hecho y de derecho’. Entraron como aliados y se apoderaron del país como ocupantes. Se impuso a Cuba un apéndice a su Constitución, la Enmienda Platt, que la despojó de su soberanía, autorizaba al poderoso vecino a intervenir en los asuntos internos y dio origen a la Base Naval de Guantánamo, la cual todavía usurpa parte de nuestro territorio”. Dijo Raúl Castro que el 1 de enero de 1899 los militares norteamericanos entraron en La Habana. Justo 60 años antes de que cayera la dictadura pronorteamericana de Fulgencio Batista. Ciclos: en 2019 se cumplirán 60 años de la revolución. ¿Cómo serán los próximos 60 años?

Dice un cartel: “Patria es humanidad”. Firma Martí. 

Cafetería El Paso está camino a Los Arabos, sobre la carretera central, en una zona muy poblada, con pueblos como Jovellanos o El Perico. Es cerca de Santa Clara, la que en la canción “Hasta siempre” se despierta para verte, en recuerdo del paso del Che rumbo a La Habana tras la victoria guerrillera en Sierra Maestra. Dan café si uno espera cinco minutos y prestan el baño si uno espera a que lo pongan decente. La tierra es seca. Un páramo. Detrás del mostrador un afiche publicita la semana del cine de diversidad sexual. Con el café ya preparado, delicioso como en toda Cuba, sobre las cinco de la tarde llega una adolescente de pollera beige, camisa blanca y pañuelo del mismo tono que la pollera. El uniforme de los primeros años de la secundaria. En preescolar es azul. En primaria es bordó. La nena luce remolona como cualquiera que recién haya vuelto de la escuela. También impecable, peinada, elegante. Una privilegiada, diría Perón. La primaria y la secundaria son obligatorias y a simple vista esa obligatoriedad parece de cumplimiento sagrado. En La Habana hay muchos chicos jugando en la calle. Algunos mejor vestidos. Otros descalzos. Algunos con remera y otros en cueros. Algunos con una pelota de fútbol y otros soñando con ser bateadores de La Isla. En Santiago hay chicos en la calle, jugando. Aun en medio del campo, junto a bohíos donde todavía es preciso andar mucho para buscar agua y la luz eléctrica es un milagro, juegan chicos. En el campo una parte del trabajo se hace con arados de hierro tirados por bueyes. A la vera de las rutas más precarias, los campesinos llevan las riendas de carros cargados de caña. Pero salvo en los fines de semana o en días sin clase, es imposible ver un nene o una nena dando vueltas por ahí, al lado de un buey o de un atado de caña. Deben estar –se supone, y al menos por lo que puede observarse lo cumplen– en la escuela. Hay algo más que en Cuba no se ve: chicos trabajando. Tampoco, en apariencia, otra cosa: chicos pidiendo. Ni siquiera hay nenes con los campesinos en los carros, o ayudando a los que ofertan una habitación, una casa donde quedarse, un taxi Plymouth descapotable, un taxi Lada, un taxi tirado por moto en forma de coco, un tabaquito, una información sobre el mejor mojito, un restaurante con terraza y música en Santiago porque a mí, señor, el dueño después me paga con una botellita de aceite, un ron añejo que mi amigo trae directo de la refinería y usted va a pagar más baratico.

Lo más escuchado dentro y fuera de Cuba es que la Revolución Cubana garantizó y garantiza salud y educación. Los cubanos forman clínicos que funcionan como médicos de familia. El médico de proximidad, que siempre es el mismo, opera como primer recurso. Luego vendrán los especialistas o los hospitales.

Salud y educación garantizadas forman una base sólida. Aumentan la expectativa de vida, aseguran la nutrición inicial y ofrecen un piso para construir la autoestima. Los fenómenos, claro, no tienen una sola cara, porque la existencia de diversos mercados a la vez simplifica el comercio y crea distorsiones. Algunos de los taxistas mayores de 50 del Parque Céspedes en Santiago o del Parque Central en La Habana, hablan cuatro o cinco idiomas. Español, sin dudas. Inglés aprendido sistemáticamente. Francés aprendido en la calle. Italiano, igual. Y ruso. ¿De dónde salió el ruso? De haber estudiado ingeniería en la ex Unión Soviética, antes de la implosión de 1991. De modo que puede haber un diseñador de motores de aviación haciendo changas para turistas. ¿Es porque no hay trabajo para ingenieros? Sí hay. El punto es que un ingeniero cobra el sueldo en pesos moneda nacional y el equivalente no supera los 25 dólares mensuales.

Exactamente cinco viajes en taxi. Muchos profesionales combinan el trabajo que les gusta y para el que estudiaron con un pie puesto en el mercado donde se gana en divisas. Otros, quizá más cansados o mayores, ya se volcaron totalmente al mundo en divisas que les permite aumentar notablemente el poder adquisitivo. Es, por un lado, un evidente desperdicio de recursos. Fueron formados por el Estado con conocimientos y habilidades que no usarán en el sector originario. Pero tal vez la mezcla de formación sistemática e inventiva los convierta en la cabeza de algunas de las nuevas cooperativas de turismo y construcción.

¿Cómo juegan en Cuba los distintos bagajes y los distintos pasados?

Cartel al costado de la ruta: “Fin de la injusticia. Entramos de lleno en la hora sagrada de la revolución”.

Discurso de Raúl: “Hemos soportado grandes penurias. El 77 por ciento de la población cubana nació bajo los rigores que impone el bloqueo”.

En el mensaje, el presidente cubano busca ser cordial con su colega de Washington, el primero que no sólo planifica acercarse a Cuba sino que lo realiza. “Hemos expresado públicamente al presidente Obama, quien también nació bajo la política de bloqueo a Cuba y al ser electo la heredó de diez presidentes, nuestro reconocimiento por su valiente decisión de involucrarse en un debate con el Congreso de su país para ponerle fin.”

De todos modos, Castro no se priva de realizar una precisión. “Hasta hoy, el bloqueo económico, comercial y financiero se aplica en toda su intensidad contra la isla, provoca daños y carencias al pueblo y es el obstáculo esencial al desarrollo de nuestra economía. Constituye una violación del Derecho Internacional y su alcance extraterritorial afecta los intereses de todos los Estados.”

–Al mojito no le puedo poner menos azúcar –informa un mozo de la calle Obispo, en el corazón de La Habana vieja–. Cambia el sabor. ¿De España?

–De la Argentina. Entonces tráigamelo con todo el azúcar.

–Ah, de la Argentina. ¿Escucharon el discurso de Raúl? Estuvo firme su Presidenta.

Cristina Fernández de Kirchner, justo después de Raúl Castro, valora la reanudación del diálogo como una “actitud positiva de Obama”. Y dice: “Tengamos claro que Cuba no está aquí y no estamos presenciando el encuentro de dos presidentes que finalmente después de mucho tiempo decidieron darse la mano. No, señores. Cuba está aquí, porque luchó por más de 60 años con una dignidad sin precedentes. Con un pueblo que sufrió y sufre aún muchísimas penurias, y porque ese pueblo fue conducido y dirigido por líderes que no traicionaron su lucha, sino que fueron parte de ella”.

Cartel en la ruta: “Decisión, coraje, valentía”. 

Los cubanos protestan contra el bloqueo, pero parecen temer más los efectos sociales, culturales y psicológicos, que aún desconocen en todo su alcance, del llamado Período Especial. Un modo casi benévolo de describir el tremendo sufrimiento social que vivió la isla desde 1991, cuando la nueva Rusia postsoviética cortó lazos y subsidios. Los cuentos narran cosas feas. Los que hoy son gordos o gorditas miran sus fotos de entonces y se ven flacos y flaquitas. No tenían suficiente comida ni transporte. Largas caminatas hacia el trabajo y desde el trabajo. Cuando podían acceder a ella, porque costaba carísimo, la bicicleta para andar kilómetros de ida y kilómetros de vuelta.

–¿Has visto que en las tumbas se pone QEPD?

–Sí. Que en paz descanse.

–En el Período Especial decíamos que había que poner NR.

–¿NR?

–No resistió.

El humor cubano relaja. Quita dramatismo. Explica lo que una vez dijo Pablo Milanés: “Vivir en Cuba es un encanto y un infierno”. ¿Se puede medir, más allá del humor, qué impacto tuvo en la sociedad el Período Especial? Trabajo para sociólogos, historiadores, antropólogos. A los que hoy tienen 30 esa etapa los tomó entre los cinco y los quince. Se acuerdan. A los que tienen 40, entre los 15 y los 25. Se acuerdan aún más. A los mayores de 50 ni hablar. En esta última franja, que agrupa a los nacidos con la revolución o a quienes eran niños o adolescentes en 1959, domina un elemento común: nadie quiere hablar en detalle de una etapa de tanto sufrimiento. Dan títulos y callan. A veces se advierte en el relato cierto orgullo por haber aguantado la prueba. A veces puede detectarse la amargura que retrató tan bien Leonardo Padura en los personajes de su novela Herejes. Muestran frustración, más que resentimiento, y dolor más que odio, porque no se trata de gente como José Félix Rodríguez sino de simples cubanos que tramitaron a su manera una crisis que afectó a todos. Las cosas están hoy muy mezcladas. Un matrimonio de veteranos comunistas puede tener un hijo que vive en Miami porque, sencillamente, no soportó privaciones y piensa que las chances son mayores fuera de Cuba. Una hermana puede tener otra hermana en la Florida. Tiene ganas de verla, pero no quiere dar el brazo a torcer. No la critica, pero por qué no viene ella primero en lugar de decirme que viaje yo. Un emprendedor que cría chanchos en Camagüey y pronto criará pollos asociado a un campesino se queja porque no hay un mercado de maíz. Su madre, ingeniera recibida en la Unión Soviética (y van...), reside en Tampa. Le dice que vaya, que allá tiene futuro. El intuye, cree y sobre todo hace lo posible para que la transición hacia un país menos centralizado y menos estatal lo encuentre en Cuba.

Cartel: “La batalla económica constituye hoy más que nunca la tarea principal”. Firma Raúl. 

¿Cómo hace, estos días, contacto con la realidad cubana un latinoamericano de izquierda, o nacional y popular, o simplemente humanista, sin caer en la arrogancia de decirles a los cubanos qué está bien y qué está mal y por qué no deberían quejarse de las penurias en el consumo? Cuba no es injusta como sus vecinos Haití, República Dominicana o Guatemala. Es cierto que los cubanos tienen un sistema sanitario más democrático que el de los Estados Unidos y uno educativo sólo comparable, por el acceso gratuito, al de la Argentina. Y es especialmente exacto que los chicos, o los que fueron chicos incluso durante el Período Especial y siempre durante el bloqueo, se sienten portadores de derechos. Un cubano podrá decir: “Concuerdo con lo que expones, pero además podríamos estar mejor con menos burocracia”. Otro podría pedir, en concreto, un mercado mayorista del que Cuba carece. Otro, más libertades que reforma, más glasnost que perestroika. Otro, más reforma que libertades. Otro, la vuelta más rápida de los pequeños comercios, que la revolución expropió igual que a la General Electric y que hoy se propone reponer junto al sector estatal y al sector público cooperativo dentro de lo que el gobierno llama.

Fuente: Página12 / TeleSur

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domingo, 19 de abril de 2015

Eleazar Díaz Rangel: Los republicanos

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A la mayoría republicana, pero en especial a su sector, ala o tendencia más radical y derechista, que tiene sus aliados en los demócratas extremistas, no les gustó nadita la Cumbre de las Américas; eran mejores antes, cuando los Bush. Ahora tienen en sus manos uno de sus resultados, como es la demanda del presidente Obama de sacar a Cuba de la lista de países que promueven el terrorismo, esconden terroristas buscados y ayudan a financiar tales acciones en el mundo.

Si por ellos fuera, nunca levantarían sus brazos para eliminarla. Corren los 45 días que dice la ley para que el Congreso decida. Por si no lo recuerdan, ambas cámaras las dominan los republicanos. Castigo al gobierno de Obama, que eso es un decir que Obama es el que gobierna. El centro de poder nunca ha estado en la Casa Blanca. El general Eisenhower lo dijo muy claro cuando, comenzando la década de los cincuenta, abandonaba la Presidencia: declaró que era el conglomerado financiero militar el que realmente gobernaba en EEUU.

Debieron soportar el discurso de Raúl Castro, ablandado en sus párrafos finales, como si fuera un mensaje a quienes debían hablar después, del sector progresista -como se les comienza a llamar- y atenuaran los suyos, de suerte que no resultara acorralado el anfitrión. Eran 33 jefes de Estado y de Gobierno. De todas maneras Obama prefirió retirarse, como no lo hizo nunca antes un presidente. Era al menos una descortesía.

Sin embargo parece que lo más insoportable para ese sector derechista de los republicanos y demócratas es que, cancelado como parecía que se entrevistara con el venezolano Maduro, corrió por la sala de la plenaria que ambos mandatarios se reunirían. Y, en efecto, Obama lo había decidido después de escuchar a sus asesores. Parece que en otra de las equivocaciones de esa administración respecto a Venezuela, alguien creyó que Elías Jaua era el canciller y le dijeron que el presidente Obama recibiría a Maduro. Seguidamente asumió el caso la canciller Delcy Rodríguez, y localizaron el sitio y se dio la reunión.

Fue breve, concreta y de mutuo respeto. ¿Qué pudieron decirse que no lo hubiesen hecho antes en términos duros? Para eso está la diplomacia. Maduro debió reiterar el rol que juega la embajada contra su gobierno, virtualmente, un centro de conspiración. ¿Hubo acuerdos? Se supone, por ejemplo, que buscan llenar el vacío de la falta de embajadores o de altos funcionarios para el contacto. ¿A quien podría escoger Obama? ¿A Ben Rhodes, a Roberta Jacobson o al emisario Thomas Shannon, a pesar de haber regresado con las manos vacías?

No es que las diferencias quedaran resueltas ni que Obama prometiera revocar el decreto ejecutivo del 9 de marzo, conocido mundialmente, pero muy a pesar de la extrema derecha partidista con evidente influencia en el Congreso, hubo pasos de acercamiento que mejorarán las relaciones. Relaciones que seguirán siendo tensas, sensibles a las presiones extremas y a las provocaciones de la ultraderecha.

Agresiones españolas

Primero fueron los tres diarios más importantes de España: El País (izquierda) El Mundo (centro) y ABC (derecha), que unificaron sus políticas editoriales en una sola dirección: Chávez, Venezuela, Maduro. Se hizo imposible explicarles a estudiantes que alguna vez hubo tres diarios que acordaron una línea editorial única. Todos opinaban lo mismo, siempre con agresiones, con mentira, manipulación de la verdad y ocultación de todo lo positivo que se realiza en Venezuela.

Después se sumaron otros medios, las redes sociales, los de Barcelona. Era imposible para un español o un catalán tener una idea de Venezuela y de sus gobiernos distinta de lo que leía, veía en la tele o escuchaba en la radio. Todo reforzado por el bipartidismo del PP y del Psoe.

Muchas de esas opiniones eran expresadas por funcionarios de los más diversos niveles, contabilizados por un equipo de la Cancillería, pero un día llegaron a lo más alto, con la declaración del Congreso.

Era el momento de echarle un parao. Las instrucciones se las giró el Presidente a la Canciller y esta semana conoceremos las medidas.

Investigar la corrupción

A propósito de la decisión de la MUD de abrir una investigación sobre la corrupción en el Gobierno, es oportuno recordar que solo en dos ocasiones hubo ministros que no se calaron las perversas acusaciones y fueron a los tribunales, donde sentenciaron a favor de ellos y obligaron a los responsables a retractarse públicamente en los medios correspondientes. Como ese anunció lo hizo la MUD hace 15 días, vamos a darle un plazo hasta el 15 de mayo. Ese día les pediremos resultados.

Equivocaciones


Al margen de la reunión de los presidentes Obama y Maduro se desarrolló otra muy breve y directa cuando la canciller Rodríguez le planteó críticamente a uno de los asesores de Obama, responsable de la formación de políticas con Venezuela, que debieron informarse mejor, que sus errores les hicieron perder las perspectivas, e hicieron al Presidente equivocarse con la firma de ese decreto. En estas o en circunstancias parecidas, suficiente para separarlo del cargo.

La televisión

“La televisión, ¿muestra lo que ocurre?

En nuestros países la televisión muestra lo que ella quiere que ocurra y nada ocurre si la televisión no lo muestra.

La televisión, esa última luz que te salva de la soledad y de la noche, es la realidad Porque la vida es un espectáculo: a los que se portan bien, el sistema les promete un cómodo asiento”.

(De El libro de los abrazos, de Eduardo Galeano)

Ese no es solo el retrato de la TV. Léanlo bien y comparen.

Fuente: ÚN

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viernes, 17 de abril de 2015

La derrota yanqui en Panamá o cómo Obama llevó más palo que una gata ladrona

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Por Humberto Gómez García / Trincheras de Ideas

Lo acontecido la pasada semana en Panamá durante la celebración de la llamada Cumbre de las Américas, deja material para analistas políticos y periodistas se pudiera decir que por toneladas. Es muy difícil dejar plasmado en un solo artículo tantos y tan variados acontecimientos de una riqueza política incalculable para los intereses del movimiento popular y de la auténtica izquierda que se enfrenta sostenidamente contra el imperialismo.

En el más sencillo lenguaje coloquial o popular, como decimos en el castellano de Venezuela, aquello fue en verdad una cayapa contra el jefe del imperio. Recibió golpes hasta en la cédula de identidad por la mayoría de los jefes de Estado de las naciones al referirse al infame Decreto del 9 de marzo. “Ridículo” llamó Cristina Fernández al Decreto. “Golpe contra nuestros pueblos”, lo calificó el jefe sandinista Daniel Ortega. Atentado al derecho internacional “y particularmente el literal E, del artículo 3 dela Carta de la OEA”, señaló Rafael Correa. “Venezuela no es ni puede ser una amenaza a la seguridad nacional de una superpotencia como Estados Unidos”, señaló el comandante Raúl Castro. “Rechazamos el decreto ejecutivo de EE.UU contra Venezuela”, dijo el presidente uruguayo Tabaré Vásquez. “La situación de amenaza a Venezuela pone en riesgo a todos los Estados del continente”, manifestó Ralph Gonsalves, Primer Ministro de San Vicente y las Granadinas. “Chile condena las políticas que impone Estados Unidos contra el gobierno y el pueblo de Venezuela”, dijo Heraldo Muñoz, canciller chileno. “Apelando al principio de autodeterminación de los pueblos, consideramos que la reciente orden ejecutiva sobre Venezuela debería dejarse sin efecto”, dijo el presidente revolucionario de El Salvador, Sánchez Cerén.

Esas son algunas de las voces que condenaron el Decreto y en presencia del jefe de Estado norteamericano Barak Obama. El rechazo de la América Latina y el Caribe fue unánime, desde gobiernos de derecha como Honduras, Colombia, Perú pasando por la variada gama de gobiernos de centro y de izquierda, todos, como ya lo habían hecho previamente a través de la Unasur, la Celac, la Alba. Lo nuevo aquí es que si había dudas, la oportunidad se la pintaron calva y el debate permitió a los jefes de Estado decirle a Obama en su cara, con indignación, a propósito del Decreto infame, no sólo el apoyo a Venezuela, sino el firme rechazo al injerencismo yanqui en nuestros países y la lesión a nuestras soberanías nacionales.

El rostro de Obama parecía de piedra, hierático, como el de aquellos trabajadores que en las grandes tiendas les toca recibir las quejas y reclamos del público porque tal o cual producto está dañado, no sirve, etc. Así, a veces con una mueca de sonrisa, el presidente norteamericano se aprestó a escuchar, mejor dicho, a recibir aquella interminable metralla de críticas, aun cuando pudiera decirse que huyó saliéndose del salón donde se daban las intervenciones cuando a nuestro presidente Nicolás Maduro, le correspondía intervenir. Igual cuando habló la valiente presidenta argentina.

Obama sabía por dónde iban a ir los tiros de esas dos exposiciones, Nicolás y Cristina, como en efecto ocurrió, dos valientes y bien fundamentados discursos que pusieron sobre el tapete, sin máscaras, los lunares, manchas y pústulas de la política exterior norteamericana contra nuestros países. Nicolás fue firme, habló con gran dignidad y valentía. Llegó a aquella reunión de Jefes de Estado con una victoria de masas y de la solidaridad mundial, en las manos. Sólo entre Venezuela y Cuba catorce millones de firmas y un apoyo universal de gobiernos y pueblo, por las redes sociales que pasaron a ser dominadas por la Revolución Bolivariana y eso debe continuar, como una vez lo intentó Mario Silva.

Los 4 puntos de Venezuela expuestos por Nicolás Maduro en la Cumbre son armas de principios y de dignidad de nuestro pueblo y de nuestra nación. Retirar ya el Decreto Ejecutivo, espada de Damocles que pende sobre nuestra soberanía. Reconocimiento del Gobierno venezolano, del Presidente Maduro, de la soberanía y a la Revolución Bolivariana. Desmontar el centro de espionaje, de guerra política, económica, psicológica y militar en el que se ha convertido la Embajada de los Estados Unidos en Venezuela. Detener la conspiración abierta y pública que desde el territorio norteamericano realizan exiliados de origen cubano y venezolano y sectores estadounidenses contra el gobierno venezolano.

El presidente Ortega de Nicaragua en su intervención señaló que no creía que el gobierno de Obama retirara el Decreto. No somos tan pesimistas como Daniel. Ciertamente los Estados Unidos son la primera potencia, la que más armas tiene y con esas armas chantajean al mundo. Pero resulta que esa potencia acaba de recibir la más grande paliza política después de la derrota del Alca precisamente en otra Cumbre de las Américas, y aquella no estaba tan cohesionada como la de esta VII Cumbre ni fue tan unánime. El aislamiento de los Estados Unidos no puede ser más evidente y ellos a esa actitud y de esa decisión no pueden hacerse los locos ni darle la espalda a algo de tanta monta.

¿Esperaba el gobierno y el Estado norteamericano esta virtual rebelión de las naciones de su “patio trasero” y, para más simbolismo, en Panamá donde se reunió hace 187 años el Congreso de pueblos y naciones que convocara el Libertador Simón Bolívar, esperaba tan contundente derrota política? (174/04/15) (humbertocaracola@gmail.com) (@hgcaracola)

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jueves, 16 de abril de 2015

Dante Rivas: ¡Sueño cumplido!

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Escogimos el camino de construir futuros dignos y progresistas

No cabe duda que la vuelta de Cuba a la Cumbre de las Américas de la OEA es una victoria de Hugo Chávez, quien había prometido no participar hasta tanto se rectificara el error gravísimo de excluir arbitrariamente a la tierra de Martí del conjunto de 35 naciones americanas.

Cuba volvió con todos los honores y su Presidente dio cátedra de tolerancia y sabiduría. El mensaje sereno de Raúl Castro ratificó una hoja de vida brillante, en donde surge una fuerte sugerencia a nosotros los jóvenes: "tener paciencia. ¡Mucha paciencia!". Los ciclos de cambio llevan tiempo y hay que respetarlos y esperarlos adecuadamente para que los frutos maduren. Las impaciencias son malas consejeras y llevan a errores no forzados, a imprudencias que podemos evitar.

Rescato estos conceptos del jefe de Gobierno isleño: "la guerra fría ha terminado. Seguiremos teniendo diferencias, pero podemos avanzar en intereses mutuos. Esta conversación puede ser el principio del cambio".

No hay dudas, el diálogo con respeto es la clave para destrabar cualquier desencuentro, aunque tenga 54 años de antigüedad como el cubano-norteamericano, pues fundamentalmente es imposible ignorar la voluntad de confraternidad de ambos pueblos.

Valentía

También en una destacada participación, nuestro Presidente con valentía y precisión bolivariana logró la ratificación del apoyo de gobiernos y pueblos a nuestro legítimo reclamo de anulación del decreto Obama, obteniendo su congelamiento y "aclaraciones" vergonzantes. La batalla continúa con todos los hierros hasta su reversión total. No se admiten amenazas de nadie. Patriotismo y valentía tricolor abundan en todos los compatriotas.

Cierro parafraseando a Raúl: Venezuela podía rendirse o luchar. Todos saben qué camino escogimos. El camino de construir futuros dignos y progresistas. El de la participación y la paz.

Con certeza afirmo: ¡juntos lo lograremos! Los abraza

ne.danterivas@gmail.com / ElUniversal

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martes, 14 de abril de 2015

Eduardo Piñate: Venciendo al imperialismo

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¿Qué tienen en común la VII Cumbre de las Américas realizada los días 10 y 11 de abril de este año, con el golpe de Estado y la reacción popular de abril del año 2002, y los dos años de gobierno del presidente obrero Nicolás Maduro? Sin ninguna duda, la victoria de las fuerzas del progreso, de la redención humana, de la revolución y el socialismo bolivariano, sobre las de la contrarrevolución imperialista.

Acaba de terminar la VII Cumbre de las Américas, realizada en la capital de Panamá y la conclusión general es que, tal como afirmamos la semana pasada, pese a los esfuerzos yanquis por evitarlo, la presencia de Cuba en la Cumbre después de 53 años de haber sido expulsada de la OEA y el rechazo rotundo al decreto ejecutivo de Barack Obama; gravitaron de manera determinante en la VII Cumbre de presidentes y primeros ministros de las Américas.

Casi todas las intervenciones de los presidentes y primeros ministros presentes en la Cumbre se refirieron a ambos temas, al punto que el tema central de la reunión “Prosperidad con Equidad” quedó en segundo plano.

La presencia de Cuba fue saludada como un hecho positivo para las relaciones hemisféricas por todos los participantes en sus intervenciones, aunque el propio presidente de Cuba, Raúl Castro, dejó claro que los elementos esenciales del bloqueo se mantienen, no obstante, reconoció como un hecho positivo los pasos que se han dado en función de la normalización de las relaciones diplomáticas entre Cuba y EEUU. Nosotros nos sentimos interpretados en las palabras de la presidenta argentina, Cristina Fernández cuando dijo que Cuba estaba en esa reunión por haber resistido durante más de 50 años y no por haberle dado la mano a nadie, refiriéndose al gobierno de EEUU.

En el caso de Venezuela, el rechazo al decreto de Obama y la exigencia de su derogatoria fue casi unánime. Fueron pocos los presidentes que no se refirieron al tema (Peña Nieto, Juan Manuel Santos y Ollanta Humala los más significativos). Con matices, la gran mayoría de los presidentes y primeros ministros de Suramérica, Centroamérica y el Caribe fijaron una posición que no dejó dudas acerca de la exigencia de que Obama derogue el decreto.

Nuestro presidente Nicolás Maduro, con firmeza, exigió a EEUU rectificar el “error de origen” que los condujo a este repudio de su política. Ese error de origen es haber considerado que una vez fallecido nuestro Comandante Supremo Hugo Chávez, la Revolución Bolivariana se debilitaría por sus contradicciones internas al punto que sería fácil derrocar al gobierno de Maduro, destruir la revolución y restaurar el poder de la burguesía y el imperialismo. La historia ha demostrado que tal pronóstico era errado, pues, pese a toda la guerra que el imperialismo desató contra nosotros, aquí está nuestra revolución y nuestro pueblo de pie.

En esa “batalla de ideas” como llamó el presidente Maduro a la reunión, el gobierno de EEUU, la élite fanatizada y fascista que gobierna ese país, se quedó sola en su pretensión de recolonizar al continente comenzando con la destrucción de nuestra experiencia de construcción del socialismo Bolivariano y Chavista. Así, el presidente obrero Nicolás Maduro insistió en un elemento central de la política exterior de la Revolución Bolivariana: Nos relacionamos con todos los países del mundo en función de garantizar la paz en un mundo multicéntrico y pluripolar y para eso, esas relaciones se deben dar sobre la base del respeto y vernos, como decía Zamora, de vis a vis. De allí que el camarada presidente haya planteado cuatro condiciones para iniciar el acercamiento con EEUU: 1) Reconocer la independencia y la soberanía de nuestro país y de la Revolución Bolivariana Socialista. 2) Derogar el decreto por la vía que se encuentre y quitar esa amenaza que hay sobre Venezuela. 3) Desmontar la guerra psicológica, política, económica y militar que tiene en Venezuela la embajada de EEUU y 4) Tomar las medidas legales para detener la conspiración que se desarrolla desde Miami, Nueva York y otras ciudades de EEUU para asesinar al presidente y dar un golpe de Estado.

Será una lucha larga y dura, a pesar de lo dicho por Obama y otros altos funcionarios del gobierno de los EEUU en el sentido de que Venezuela no es una amenaza para ellos, ayer mismo, al terminar la Cumbre, Roberta Jacobson Sub secretaria de Estado de EEUU declaró que el decreto no se va a derogar. Una evidencia más de la arrogancia imperial que será derrotada totalmente, como lo fue en Panamá, con la unidad y la movilización de nuestros pueblos.

Mientras se daba, lo que yo llamé en un artículo la semana pasada, “La Batalla de la Cumbre”, aquí en Venezuela comenzamos a conmemorar los 13 años de la victoria popular contra el golpe de Estado del 11 de abril de 2002; sin descuidar lo que sucedía en la Cumbre, la recolección de firmas contra el decreto de Obama y las otras tareas de nuestra construcción socialista. Recordamos en estos días como nuestro pueblo (civil y uniformado) defendió con coraje y convicción a su revolución y a su presidente constitucional, al líder eterno de la Revolución Bolivariana, el Comandante Supremo Hugo Chávez; recordamos como nos impusimos a la traición de los traidores de todos los tiempos, como derrotamos al poder imperialista y burgués con toda su maquinaria de infamia y terror.

El combate popular que se libró en calles y cuarteles de Venezuela del 11 al 13 de abril fue la primera derrota militar del imperialismo en nuestro continente en el siglo XXI, así como significó una derrota política de ribetes estratégicos para ellos. Para nosotros, el pueblo venezolano, fue una victoria estratégica política y militar, la primera victoria de la unión cívico militar en la Revolución Bolivariana, la primera demostración de esta gran fortaleza de nuestro proceso revolucionario. Esa victoria de abril nos preparó para victorias posteriores, también estratégicas; en el sabotaje petrolero, entre diciembre de 2002 y febrero de 2003 y en el referendo revocatorio de agosto de 2004. Esa unión cívico militar se ha profundizado y tiene una expresión muy concreta en la Milicia Nacional Bolivariana dotada, igual que los componentes de nuestra Fuerza Armada Nacional Bolivariana de un nuevo pensamiento militar de raíz Bolivariana y Chavista.

Ambos acontecimientos se “engarzan” con los dos años de gobierno del presidente obrero Nicolás Maduro. Sin la victoria estratégica de abril de 2002 y las que le siguieron, hubiesen sido imposibles estos dos años de gobierno del presidente Maduro: Estamos aquí hoy, construyendo nuestro socialismo Bolivariano y Chavista porque vencimos en abril de 2002 y eso nos permitió, como dijo el Comandante Chávez, conquistar distintas colinas (la FANB y PDVSA entre otras) que hemos conquistado estos años, nos permitió con el Comandante Supremo al frente, conquistar nuevas victorias, elevar la conciencia política socialista y revolucionaria de nuestro pueblo, esa conciencia popular y la labor de Chávez hizo posible declarar el carácter antiimperialista y socialista de la Revolución Bolivariana, nos permitió avanzar en la construcción del Poder Popular y de un partido revolucionario de vanguardia, el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), que junto al Gran Polo Patriótico aglutina las fuerzas revolucionarias del país.

Esa victoria nos permitió a todos y todas enfrentar el momento más duro, más difícil que hemos vivido: La desaparición física del Comandante Supremo. Y de allí, con dolor, pero también con disciplina y mucha firmeza, no solo llevamos a Nicolás Maduro a la presidencia de la República como nos ordenó el Comandante Chávez, sino que tenemos dos años con Nicolás al frente del gobierno y la revolución enfrentando y venciendo la guerra total que el imperialismo y la burguesía desataron para destruirnos. No han podido y no podrán con nosotros, y cuando digo “nosotros”, me refiero al pueblo venezolano y a los pueblos de todo nuestro continente y el mundo que nos acompañan y nos apoyan, para quienes nuestra revolución es ejemplo y esperanza.

Estamos en abril, como siempre, como Bolívar y Chávez, Venciendo al imperialismo.

Caracas, 12 de abril de 2015 / Fuente: Psuv.org.ve

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sábado, 11 de abril de 2015

Clodovaldo Hernández: Las cotufas explotadas de Obama

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La Tercera Guerra Mundial podría estallar por culpa de una planilla mal llenada. Esta es una de las conclusiones extraíbles del episodio de la orden ejecutiva emitida por el emperador Barack "Tuercebrazos" Obama, en la que calificó a Venezuela de "amenaza inusual y extraordinaria" para la seguridad nacional de Estados Unidos. Luego se supo que esa declaración tan contundente no significa algo en particular contra Venezuela sino que, en realidad, es parte de un texto prefabricado en el que solo hay que rellenar los espacios en blanco con los nombres del presidente de turno y de la nación-amenaza de ese momento específico. Así de fácil.

"Estas órdenes ejecutivas son como las cotufas para microondas. Cuando quieres comértelas, metes el paquetico en el horno y en minutos están explotando", dice el Estrangulador de Urapal. "EEUU es el reino de la comida chatarra, así que nada de raro tiene que sea también el reino de las leyes chatarra", agrega, muy docto.

Hagamos un guión surrealista (para comernos las cotufas): "Dorothy, pásame la forma B-251-I que quiero enviarle una felicitación a Putin por su cumpleaños", dice el emperador una mañana cualquiera en el despacho oval. La supersecre, un poco despistada aquel día, trastoca la nomenclatura y le entrega la forma I-152-B, que no sirve para cumpleaños, sino para ordenar alertas rojas nucleares. En cuestión de minutos, los misiles estadounidenses de alcance estratégico se alistan para volar hacia Moscú; y los de Rusia, hacia Washington. La especie humana, en consecuencia, está al borde de entender el significado real de la frase "destrucción mutuamente garantizada" y de comenzar a comprobar lo que dijo Einstein: Si la tercera es con bombas atómicas, la Cuarta Guerra Mundial será con estacas.

Parecen exageraciones, pero la realidad puede ser tan desquiciada como lo anterior, sobre todo si se piensa que el país más poderoso y armado del mundo es tan irresponsable y poco serio que cataloga de amenaza a la seguridad nacional a otra nación y luego dice que eso no es nada, que esas declaratorias son un mero trámite burocrático, cuestiones típicas del papeleo, frases locas que mandan a poner ahí los abogados, siempre tan paranoicos... y que además, en realidad, EEUU declara la emergencia nacional por cualquier quítame estas pajas, y que tampoco hay que ponerse dramático por eso.

La realidad se acerca peligrosamente a la ficción, pues este lío de las órdenes ejecutivas hechas con plantillas hace factible lo que ocurrió en Dr. Strangelove, una cinta de Stanley Kubrick en la que por las locuras de ciertos extremistas y la conjunción de una serie de estúpidas normas (cualquier semejanza con la actualidad es mera coincidencia) se ordena un bombardeo atómico sobre la Unión Soviética (corren los años 60), presumiéndose que ésta responderá con un armamento secreto, del que solo se conoce su macabro nombre: "la máquina el fin del mundo". Las peripecias del presidente estadounidense (el de la película, no el actual "Tuercebrazos") para tratar de impedir que se consume el ataque de sus propias tropas, mientras negocia con su par soviético (llamado Dimitri) hacen brotar muchas risas, aunque no es un filme de comedia, sino una dramática parodia de los tiempos de la Guerra Fría.

Las declaraciones de la subsecretaria Roberta Jacobson, declarándose decepcionada por el apoyo de América Latina a Venezuela (y no a EEUU) también arrancaron sonrisas, en especial porque la cara de esta señora, sobre todo cuando está decepcionada, parece por sí sola una caricatura. Pero la cuestión llegó al nivel de las carcajadas cuando Ben Rhodes, asesor presidencial en materia de Seguridad Nacional, hizo la desternillante aclaratoria de las leyes de quita y pon.

Ver a Estados Unidos haciendo estos ridículos planetarios desconsuela mucho a cierta gente, en especial a la que ha crecido convencida de que los gringos son geniales en todo lo que hacen, especialmente en política exterior. Mi amigo el Latero Ilustrado, por ejemplo, está muy desconcertado porque él siempre pensó que en la estrecha relación de los dirigentes de la oposición con políticos y asesores estadounidenses, los criollos llevaban las de ganar porque se iban a volver más inteligentes y sagaces, pero parece que ha ocurrido lo contrario: con tales roces, los gringos como que se están embruteciendo.

El Latero estaba feliz porque Obama, al parecer, con su proclama imperial, se había dejado de tanto intermediario mediocre y oportunista y había pasado él mismo a dirigir la lucha contra el rrrrégimen, aplicando una mano dura que hizo ver a George W. Bush como un corderito. Pero el desconcierto de Latero es gigantesco al comprobar que la jugada, hasta ahora (*), ha salido igual de mal que si el protagonista, en lugar del flamante emperador Obama, hubiese sido Ismael García.

(*) Este artículo fue escrito el miércoles 8, cuando aún no se había realizado la Cumbre de las Américas, de Panamá)

clodoher@yahoo.com / ElUniversal

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jueves, 9 de abril de 2015

Humberto Gómez García: Del decreto a la recolección de firmas antiimperialistas

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Trincheras de Ideas
 

El juego de ajedrez de la geopolítica internacional es complejo y el imperio pareciera estar jugándose sus peores cartas ante la pérdida de la iniciativa política en América Latina y el Caribe, por ejemplo, donde dan un paso de enorme envergadura y gravedad extrema al decretar el presidente norteamericano que Venezuela es un peligro para su seguridad nacional.

¿Fue esa una decisión bien pensada por Obama, presionada por el lobby fascista republicano, el tree party o una negociación largamente preparada donde la ultra derecha cedía la agresión a Cuba y que se abrieran las relaciones diplomáticas entre los dos países después de más de 50 años de tensiones y enfrentamientos a cambio de… Venezuela?

¿O dejar al presidente Santos y los sectores de la oligarquía dominante que representa, impulsar el proceso de paz que desmonte al poderoso ejército guerrilleros de las Farc y el Eln que no han podido ser sometidos por las armas en decenas de años, a cambio de… Venezuela?

Esas bien pueden ser dos lecturas de esos importantes procesos sin deslegitimar, naturalmente, la denodada lucha del pueblo cubano durante esas cinco décadas de agresiones y de enfrentar el criminal bloqueo económico, como tampoco negamos los esfuerzos de la insurgencia colombiana que por años han planteado la paz como una salida a la crisis que por años ha estremecido a Colombia.

Pero el juego pragmático de la derecha puede bien jugar esa carta por diversas razones. La primera haber perdido los últimos 16 años, desde el triunfo del comandante Chávez y el inicio de la Revolución Bolivariana, el control político y económico sobre Venezuela, comenzando por la industria petrolera en momentos en que el petróleo en suelo norteamericano declina aceleradamente y quedan pocos años de esa energía en su suelo.

La segunda es el agotamiento político de la dirección y ciertas bases militares y políticas de la extrema derecha fascista venezolana y sus fracasos durante tres lustros. Millones de dólares transferidos por el imperio, armas de diverso género como las que se vieron en las guarimbas de 2014, queme político de cuadros terroristas de diversos niveles, prisión, exilio pero, sobre todo, incapacidad y fuerza suficiente para derrocar al gobierno en los muchos intentos de golpes de Estado, intentos de magnicidio, terrorismo, guerra económica, contrabando industrializado, dólar subversivo en mercado paralelo, la dilatada guerra de las guarimbas, la contratación de mercenarios extranjeros.

Es más que evidente que ante el agotamiento y la incapacidad política de la extrema derecha fascista de Primero (In) justicia, Voluntad (Im) popular y el archipiélago de partidos, grupos y grupúsculos que es la Mud en su conjunto, el gobierno norteamericano (Congreso, Ejecutivo, Poder Judicial) decide un cambio de estrategia política con relación a Venezuela y su gobierno revolucionario –y en otras políticas con relación al continente latinoamericano y caribeño que se le fue de las manos– para ello elabora nuevas políticas donde la Venezuela chavista es ahora el enemigo principal a derrotar y destruir porque de allí, de su ejemplo y ejecutorias en beneficio de las mayorías populares parte en buena medida la sensibilización y aceleración de los cambios sobre todo en Suramérica.

Argentina, Uruguay, Paraguay, Venezuela, Brasil van estableciendo vínculos de importancia estratégica que permiten, por ejemplo, la derrota del más importante proyecto económico que tenía el imperialismo yanqui para el siglo XXI, el Alca, que es derrotado, junto a su promotor, el presidente Bush, en la Cumbre de las Américas de Mar del Plata, el año 2005 (¿origen de las muertes de Kirchner y Chávez?), ello como parte del enorme esfuerzo unitario que desplegó el comandante Hugo Chávez y la Revolución Bolivariana, y se crea una nueva correlación de fuerzas en América que se traduce en Petro Caribe, Unasur, la Alba, el Celac y se aíslan los Estados Unidos.

Obama con impúdica franqueza dijo públicamente que los países que no se sometieran a ellos (la mayoría latinoamericana y caribeña) les retorcería el brazo. Se retornaba a las políticas de las cañoneras. El Congreso norteamericano, abrogándose extraterritoriedad, aprueba una ley de presunta defensa de los derechos humanos en Venezuela y el presidente negro de alma blanca decide asumir de manera directa la política de ir a tratar de derrocar al gobierno del Presidente Maduro y pone a un lado a sus súbditos, acólitos, cipayos  (actitud propia de los imperios) nacidos en Venezuela. El siguiente paso será el Decreto del 9 de marzo profundamente intervencionista, injerencista contra la soberanía nacional declarando a Venezuela una amenaza para la seguridad nacional norteamericana.

¿Habían madurado los poderes norteamericanos el desproporcionado y peligroso paso de declarar a Venezuela una amenaza a su seguridad?

El presidente Obama ha cometido algunos importantes errores políticos en sus 6 años de gobierno y hecho gala de demagogia política, por ejemplo, la promesa electoral de cerrar la infame cárcel de Guanánamo, una entre otras tantas que tampoco cumplió. Error político incumplir los acuerdos de apertura con Latinoamérica acordados en la Cumbre de las Américas celebrada en Trinidad. Pudiera, entonces, considerarse el haber aceptado la imposición de la ultra derecha fascista de lanzar aquella agresión contra Venezuela con el infame Decreto que permitió que, a partir de las iniciativas antimperialistas del gobierno revolucionario, cambiar prácticamente en semanas la correlación de fuerzas políticas en primer lugar en América Latina cuyos gobiernos y pueblos, en su totalidad, apoyaron a Venezuela en su exigencia al gobierno norteamericano y a Obama de eliminar el Decreto. En esa solidaridad operaron dos razones. El reconocimiento y la admiración al Presidente Maduro y a la Revolución Bolivariana. El rechazo al Decreto porque lesiona la dignidad y la soberanía de todas las naciones del continente y se convierte en una amenaza para ellas que igualmente puedan ser agredidas por el imperio cuando quiera retorcerles el brazo.

Por si fuera poco las manifestaciones de voluntad de pueblos y gobiernos de América se produce el estallido de solidaridad de todos los pueblos del mundo, casi sin excepción y de todos los continentes, hecho imposible de ocultar por los medios de prensa mundiales.

¿Esperaban Obama y los jefes del imperio del mal que se despertara aquella oleada gigantesca de solidaridad con Venezuela?

Evidentemente que el imperio norteamericano, con su presidente a la cabeza, subestimaron al Gobierno y al pueblo venezolano. Pensaron erróneamente que con aquella brutal amenaza el pueblo venezolano se amedrentaría, asustaría, acobardaría y se iba a apartar de la Revolución. Poco conocían a los hijos de Bolívar, el profundo amor a la Patria de los venezolanos, por eso se vuelca a esa pelea que han sido la firmas antimperialistas, una nueva forma de lucha política. Nada más y nada menos que ¡diez millones de firmas! para metérselas por el buche al imperio que estará representado en la Cumbre de Presidente en Panamá por el señor Obama.

Así, en tiempo record, con millones de venezolanos en las calles de Venezuela, desplegados defendiendo su Revolución y las conquistas de 15 años, cada uno depositó, por así decirlo, su firma en los cuadernillos que como mieses brotaron por todos los rincones de la Patria.

La lucha siguió por las redes sociales, por millones surcaron internet los twiters pidiéndole a Obama retire el Decreto. En fin, toda una lucha antimperialista con todos los pueblos desplegados en solidaridad con Venezuela y contra el Decreto injerencista de Obama. Rebrotó con fuerza inusitada y para muchos inesperada, el antimperialismo de los años 60’, 70’ y 80’ del siglo XX, pero con nuevas realidades como las que hoy existen en Suramérica con muchos gobiernos de izquierda.

¿Cómo va a reaccionar Obama cuando el Presidente Maduro le entregue las cajas contentivas de 10 millones de firmas y le espete en su cara: ‘Presidente, en nombre del pueblo venezolano y los pueblos latinoamericanos derogue el amenazador y punitivo Decreto. Venezuela no es una amenaza, es una esperanza, aquí tiene más de diez millones de firmas de Venezuela y América’. (08/04/15) (humbertocaracola@gmail.com) (@hgcaracola)

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La Jornada: Estados Unidos resbala ante Venezuela

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Detrás de la campaña estadunidense contra la nación sudamericana no hay más que un designio injerencista y neocolonial, inspirado a su vez por el afán de realinear a Venezuela con la política exterior de la superpotencia. 

Ben Rhodes, asesor de seguridad nacional de Barack Obama, reconoció ayer que Venezuela no representa amenaza alguna a nuestra seguridad nacional, como afirmó el mes pasado la Casa Blanca, y explicó que la expresión fue usada porque así aparece en el formato utilizado para elaborar las órdenes ejecutivas presidenciales para imponer sanciones a otros gobiernos. “Honestamente –abundó el funcionario– tenemos un formato con el que elaboramos nuestras órdenes ejecutivas”. La confesión permite aquilatar la frivolidad y la irresponsabilidad con que actuó el ocupante de la Casa Blanca al afirmar que el gobierno de Nicolás Maduro era una amenaza extraordinaria e inusual para Washington y exhibe que detrás de la campaña estadunidense contra la nación sudamericana no hay más que un designio injerencista y neocolonial, inspirado a su vez por el afán de realinear a Venezuela con la política exterior de la superpotencia y, desde luego, recuperar el control sobre los recursos naturales de uno de los principales exportadores de petróleo del mundo.

El rechazo que la ofensiva antivenezolana de Obama ha recibido de los otros gobiernos de América Latina ha llevado a la Casa Blanca a buscar peones alternativos en contra de Maduro. Con este propósito logró alinear una veintena de cartuchos quemados de la política iberoamericana, como el español José María Aznar –quien en la década pasada unció a España a la incursión bélica de George W. Bush en contra de Irak–, los mexicanos Vicente Fox y Felipe Calderón –responsable y beneficiario del fraude electoral de 2006, respectivamente–, el colombiano Álvaro Uribe –señalado por dependencias del propio gobierno estadunidense por sus nexos con el narcotráfico y el paramilitarismo–, los salvadoreños Alfredo Cristiani y Armando Calderón Sol –patrocinadores, en su momento, de escuadrones de la muerte– y algunos otros cuya indignación por una supuesta alteración democrática en Venezuela no goza de mucha autoridad moral.

En forma paralela a este agrupamiento de personajes de la derecha, Washington ha colocado en su tablero a individuos procedentes de otras corrientes, como el ex presidente del gobierno español Felipe González, quien, en un gesto inequívocamente mediático y publicitario, asumió la defensa de políticos opositores presos en Venezuela.

En suma, de no ser por el atribulado gobierno actual de España, el estadunidense se ha quedado sin aliados importantes en su campaña antivenezolana y, para colmo, se ha visto obligado a reconocer que ésta tampoco tiene un motivo legítimo.

Es importante insistir, por último, en que las sociedades latinoamericanas deben movilizarse para rechazar la ofensiva de Washington en contra de Venezuela, independientemente de la opinión que se tenga sobre el gobierno actual de ese país, porque la amenaza no va dirigida únicamente a la administración de Maduro, sino a algo mucho más trascendente e irrenunciable: la autodeterminación y la soberanía de las naciones del subcontinente.

Fuente: TaleSur

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miércoles, 8 de abril de 2015

Mark Weisbrot: ¿Otra cumbre desastrosa para Obama?

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Desconsenso en Washington

El gobernador opositor del estado Lara le envió una carta al presidente Obama en la que le exhorta "a que tome un momento de su tiempo para escuchar el clamor de los venezolanos..."

La última Cumbre de las Américas (2012) en Cartagena, Colombia, fue un desastre para el presidente Obama. Hubo escándalos que involucraban a agentes del Servicio Secreto con trabajadoras sexuales, una rebelión creciente desde el Sur contra la fallida “Guerra contra el narcotráfico” de EEUU y -por encima de todo- una oposición unánime al bloqueo estadounidense contra Cuba.

La prueba más contundente de que no se trataba simplemente de los mismos sospechosos de siempre sembrando discordia fue la advertencia por parte del presidente Juan Manuel Santos, de Colombia -uno de los pocos “amigables” hacia Washington en la región-, de que no habría otra cumbre sin Cuba.

Así que el presidente Obama le ofreció un sorpresivo regalo de Navidad a sus vecinos del Sur el año pasado: luego de más de medio siglo de agresión contra Cuba, comenzaría por fin a normalizar las relaciones con el Gobierno cubano. Bienvenidos al siglo 21, ¡por fin! Aunque los yihadistas republicanos y neoconservadores demorarían inevitablemente el proceso en el Congreso, la Casa Blanca manifestó su esperanza de que por lo menos las embajadas estuvieran abiertas en ambos países antes de la cumbre, el 10 de abril.

Pero el Señor da, y el Señor quita. El 9 de marzo, la Casa Blanca declaró una “emergencia nacional” debido a la “amenaza extraordinaria a la seguridad nacional” que supone Venezuela. El gobierno de Obama trató de restarle importancia a las palabras empleadas, al decir que se trataba de una simple formalidad, pero el mundo entero sabe que dicho lenguaje amenazador y las sanciones que lo acompañan pueden ser bastante perjudiciales para la salud del país destinatario; en el pasado le han seguido incluso acciones militares.

Más preocupante aun en el presente, en una audiencia del Senado de EEUU el 17 de marzo, Alex Lee, del Departamento de Estado, sostuvo que las actuales sanciones marcaban apenas un “primer acto” en contra de Venezuela. Por supuesto, el mundo fuera de Washington sabe que las sanciones no tienen nada que ver con ninguna supuesta violación de derechos humanos por parte de Venezuela. Entre los años 2000 y 2010 el ejército colombiano asesinó a más de 5 mil 700 civiles inocentes, y no obstante el Gobierno estadounidense le siguió proporcionando a Colombia literalmente miles de millones de dólares en ayuda militar y policial. En Honduras, el gobierno de Obama tomó varios pasos para asegurarse de que fuera exitoso el golpe militar del año 2009 contra el gobierno democráticamente electo de Manuel Zelaya. Sumado a esto, hace seis meses fueron desaparecidos en México 43 estudiantes, con la complicidad de las autoridades y policía locales, y tal vez de la policía nacional y del propio Gobierno. Sin embargo, al gobierno de EEUU no parece preocuparle, y ni siquiera se plantea reducir su ayuda militar hacia México.

Lo que las sanciones también dejaron en claro, para quienes ya no lo sabían, era que la apertura hacia Cuba por parte del presidente Obama supone un cambio exactamente nulo en la estrategia global de Washington hacia la región: la intención de extender los nexos comerciales y diplomáticos hacia Cuba buscaba sobre todo promover una estrategia más eficaz para menoscabar al Gobierno cubano, y a todos los gobiernos de izquierda en la región. Entre ellos está Brasil, donde el Departamento de Estado de EEUU financió esfuerzos para debilitar al Gobierno del Partido de los Trabajadores (PT) en el año 2005, según documentos del Gobierno estadounidense.

Los delegados de Brasil, México, Colombia, Argentina y de casi cada país de nuestro continente americano, se pronunciaron el jueves contra las sanciones en la Organización de Estados Americanos (OEA), en Washington.

La Unión de Naciones Suramericanas exigió su derogación, al igual que la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, la cual incluye a todos los países del hemisferio con la excepción de EEUU y Canadá. Luego, el 26 de marzo, el gobernador opositor del estado Lara le envió una carta al presidente Obama en la que le exhorta “a que tome un momento de su tiempo para escuchar el clamor de los venezolanos y del resto de América Latina que hoy se pronuncian en favor de que sea dejada sin efecto la orden ejecutiva firmada por usted”.

“Si hay un país que es una amenaza en nuestra América es EEUU”, dijo el ministro ecuatoriano de Relaciones Exteriores, Ricardo Patiño, porque “ha invadido permanentemente a gobiernos”; “ha participado en golpes de Estado y ha apoyado dictaduras”. El Gobierno cubano también respondió con fuerza, esfumando así las esperanzas que albergaba Obama de lograr algún acuerdo antes de la cumbre. Las negociaciones en La Habana, que según se esperaba durarían hasta mediados de la semana, cerraron abruptamente el lunes 16 de marzo. Así las cosas, Obama llegará a la cumbre con las manos vacías y con algo de huevo en la cara, por causa de este paso en falso.

Estas sanciones contra Venezuela violan la Carta de la Organización de Estados Americanos, incluyendo los artículos 19 y 20, en los que se establece lo siguiente:

Ningún Estado o grupo de Estados tiene derecho de intervenir, directa o indirectamente, y sea cual fuere el motivo, en los asuntos internos o externos de cualquier otro. El principio anterior excluye no solamente la fuerza armada, sino también cualquier otra forma de injerencia o de tendencia atentatoria de la personalidad del Estado, de los elementos políticos, económicos y culturales que lo constituyen.

Esperemos que todos los gobiernos presentes en la cumbre hagan entender que este tipo de comportamiento de “Estado bandido” no será tolerado. 

Mark Weisbrot es codirector del Center for Economic and Policy Research en Washington, D.C. y presidente de Just Foreign Policy. Es además autor del libro de próxima aparición Errados: en qué se equivocaron los “expertos” acerca de la economía global (Oxford University Press, 2015).

Fuente: ÚN

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